Luchar contra la tristeza en pareja


La tristeza es un estado de ánimo que influye de forma directa en el modo de cómo interpretas y comprendes la realidad que te rodea.

Debes saber que cuando uno está triste siempre es por una razón, por algo que ha sucedido en tu vida ya sea a nivel social, personal, físico o mental. El estar triste o sentir tristeza no es malo ya que todo el mundo se pone triste alguna vez en el momento en que no nos sentimos amados o nos sentimos solos.

Tristeza pasajera

Se trata de un simple disgusto o desilusión. Suele tener una duración corta. Dicha tristeza se elimina substituyendo una experiencia negativa por cualquier otra experiencia positiva.

Tristeza duradera

Cuando esa fuerte emoción nostálgica se transforma en algo cotidiano o incluso es algo normal. Tus sistemas deben ponerse alerta ya que hay algo que no has resuelto y que si no actúas a tiempo puede llegar a producir bloqueos energéticos e incluso somatizar algún tipo de enfermedad a nivel físico como la temida y conocida depresión.

Superación en pareja

1. Llora ya que esta acción ayuda a descargar tensiones y sirve como un desahogo físico muy importante.

2. Compartir junto a la pareja tu malestar o incluso aceptar tan sólo su compañía para apaliar la soledad provoca que ese bajo estado de ánimo vaya disminuyendo.

3. Descansa para reflexionar y poner en orden todo lo vivido. Por ejemplo dormir te hará despertarte con aires renovados y seguramente tendrás una diferente perspectiva del problema.

Como conclusión indicar que hay que saber quitar importancia a las cosas por muy difíciles que se presenten. Tal vez el refrán “todo tiene solución menos la muerte” te dé aliento para luchar contra los inconvenientes que surjan y adquirir un espíritu alegre.

Conseguir la independencia afectiva


Muchas personas tienen la necesidad de estar en pareja para ser felices, pero eso precisamente significa que no son felices con su propia vida. Si dependes fuertemente de sentir afecto de los demás para sentirse bien, algo no está funcionando correctamente. Seguramente necesitas fortalecer tu autonomía afectiva para ganar en libertad y autoestima propia.

Lo primero que debes hacer es buscar la independencia económica. Nunca debes estar con otra persona por su dinero. Es posible que necesites dinero para vivir pero tiene que encontrar el modo de conseguirlo con tu propio trabajo. Necesitar el dinero de alguien es el primer paso para la independencia afectiva adulta. Intenta tener tus propias fuentes de ingreso para no verte subordinado a nadie y poder elegir libremente lo que deseas en cada momento.

Actúa siempre con madurez, eso significa ser responsable de tus decisiones. No dejes que otros decidan por ti y te liberen de posibles equivocaciones. Recuerda que de los errores se aprende. Si realmente deseas convertirte en una persona independiente, hazte cargo de tus actos y de sus consecuencias. Las decisiones que tomes marcaran el camino de tu vida.

Enfrenta las dificultades sin miedo a nada. Recuerda que eres capaz de hacer todo lo que te propongas, arriésgate y asume los resultados, de ellos conseguirás mucha experiencia. Simplemente necesitas un poco de convicción de poder hacerlo. Cree en ti, necesitas confianza en uno mismo.

Recuerda que amar no es depender de la persona a quien se ama, eso una manera irracional de dejar a un lado el amor propio, el autorrespeto y la esencia de uno mismo. Recuerda respetar y fomentar las libertades de cada persona para que amar sea una elección y no una necesidad.

Por otro lado, aunque te consideres independiente, pide ayuda siempre que lo necesites. Algunas personas poseen una particular forma de establecer vínculos afectivos. Si sientes que te encuentras atrapado, no dudes en consultar con un amigo de confianza o profesional. Un tratamiento adecuado te ayudará a fortalecer tu autoestima y a no necesitar de otro para sentirte feliz.

Cómo ser feliz con poco


Es normal tener ambición, todos queremos ser mejores, aunque ese deseco a veces hace que nos sintamos insatisfechos con lo que tenemos y pensemos que la felicidad plena es algo lejano. Pero lo cierto es que la mayoría de gente es feliz con poco. No es necesario tener casas muy grandes, coches muy caros o novias muy guapas. Para estos lujos siempre nos hace falta dinero. Por eso es importante a aprender a ser feliz con lo que está a tu alcance. A continuación van algunos consejos:

Antes de pensar en las personas que te rodean y en cómo hacerlas felices, empieza por tu propia felicidad. No podrás querer a los demás si no te valoras a ti mismo. Conviértete en el protagonista de tu propia felicidad. Si para ser feliz dependes de las personas que te rodean, entonces quizás no eres completamente feliz. La felicidad sólo puede provenir de un sentimiento interno y profundo, que no está determinado por los demás. Solamente tú controlas el rumbo de tu vida. Las parejas, los amores o los amigos, muchas veces son pasajeros.

Considera la felicidad como un proceso que está presente en todas las circunstancias de tu vida. En cierto modo es como la economía, tiene ciclos, con sus altibajos, sus momentos buenos y otros de declive, siempre recomenzando su movimiento cíclico. Durante un tiempo las cosas pueden ir mal, pero pronto todo irá mejor. Las cosas se pondrán en su sitio.

Modifica tu actitud en el caso de que sientas que lo que tienes es poco, no te bases en el mundo de consumo en el que estamos inmersos. Ni te compares con otras personas. Limítate a valorar lo que tienes y reflexiona acerca de lo importante que es y fue obtenerlo. Te darás cuenta que con lo que tienes, puedes ser el más feliz del mundo.

Por otro lado debes evitar el conformismo. Si bien debes apreciar y dar valor a lo que posees, eso no significa que debas renunciar a tus aspiraciones y proyectos. El problema aparece cuando tu felicidad depende de ello. Para evitarlo tiende a lograr un equilibrio entre lo que tienes y lo que aspiras. Valora lo obtenido y trabaja duro para obtener lo que deseas.

Todo en la vida es relativo, pero es fundamental darle importancia y valor a lo que usualmente desestimas. Casi siempre estamos más preocupados por las cosas materiales que nos faltan, sin darnos cuenta de que alrededor nuestro están las cosas más bellas y valiosas, que no siempre se miden en dinero, a veces los sentimientos son más importantes.

Reflexiona acerca de lo que te hace realmente sentirte bien e intenta poner en práctica todas esas actividades o actitudes en tu vida cotidiana. Verás todos los maravillosos motivos que tienes para ser feliz. ¡Disfruta de la vida!

Cómo vivir feliz en soledad


Tener pareja no siempre supone ser feliz, nos damos cuenta cuando vivimos en soledad. Si te cuesta relacionarte con los demás, te damos unos consejos para que también puedas ser feliz careciendo de compañía. Dicen es mejor estar solo que mal acompañado. Para comenzar, cambia la forma de percibir la soledad. Estar solo no debe suponer una menor autoestima ni dañar nuestro amor propio. Lo cierto es que tiene muchas ventajas, un tiempo de soledad te permitirá conocer otras facetas de ti mismo y apreciar la libertad.

Vive la soledad como algo natural, pues muchas personas se encuentran en la misma situación. No te preocupes en cómo disfrutarla, simplemente vida de la mejor forma que sepas, haciendo lo que más te gusta, sin tener que pedirle permiso a otra persona y sin tener que justificarte por todo lo que haces. Podrás hacer lo que tú quieras.

No te culpes por estar solo, no es algo malo, no significa que seas una persona fracasada. La vida tiene muchos ciclos y ahora nos ha tocado estar solos, buscar pareja no tiene que suponer una obligación para las personas que disfrutan de la soledad. Recuerda que tienes el poder de la elección y eso fortalece tu estado espiritual.

Anímate a pensar en ti, con muchas tareas durante la jornada, al llegar a casa te mereces un descanso para disfrutar de uno mismo. No llenes tu agenda de actividades para no encontrarte en soledad, eso te creará agobio y no te sentirás cómodo. Estar a gusto con uno mismo es un aprendizaje que requiere de ese espacio de reflexión y paz que sólo proporciona la soledad como compañera.

Desafía tu creatividad. La soledad puede llevarte a descubrir variadas dimensiones de ti mismo. Los momentos de creación son un buen ejemplo: escribe, pinta, baila, canta, dibuja, saca fotos, filma videos, toca un instrumento o construye cosas. Elige lo que sea más acorde contigo y empieza a captar otros aspectos de la realidad en que vives. Organiza un viaje y disfruta ese momento, disfruta de esa libertad de decidir qué hacer o conocer. Además, viajando solo, te relacionarás con más gente, por lo que vivirás de una forma mucho más intensa.

Vivir con alegría y fortalecer la autoestima


La felicidad es un sentimiento muy preciado que se suele expresar mediante la alegría. Las personas alegres perciben el mundo como un lugar mejor, toman decisiones más fácilmente y están más satisfechas con su vida. Aprende a convertir en rutina el estar alegre y a vigorizar tu autoestima. No decaigas ante los problemas, pues todos tienen soluciones.

Modera tus exigencias en el caso de que estés ansiosa de mayores satisfacciones, puede conducirte a la pérdida del equilibrio interno de tu vida, impidiendo la verdadera alegría. Intenta vivir con intensidad el presente, aprendiendo a disfrutar de las cosas pequeñas, que muchas veces son las más importantes. No pierdas tiempo y dile adiós a quejas inútiles. Lamentarse constantemente por algo que se ha roto, por el clima, por un robo, sólo te hará estar triste por algo en lo que tú no puedes cambiar. Aprende a aceptar las cosas que son irremediables.

Busca en tu actividad diaria fuentes de alegría. En el día a día se ve reflejada nuestra vitalidad, capacidad y creatividad. Procura disfrutar de lo que haces, entrégate, transforma las obligaciones en oportunidades de expresión y búsqueda de motivos para estar contenta. Lo mejor que puedes hacer es siempre pensar en positivo, descubrir el lado bueno de las cosas. Deja de lamentarte por lo que no tienes y comienza a valorar aquello que sí posees o puedes alcanzar con trabajo y esfuerzo.

Contagia la alegría a la gente que te rodea y todo el mundo te apreciará. Ser una persona alegre es algo que va a expresarse en cada ámbito de tu vida. Anímate a implementar colores vivos en tu vestimenta y en tu casa, baila, canta. Demuestra tu diversión interior, expresa tus sentimientos y contagia todo lo bueno a tus seres más queridos. Recuerda que ser alegre fortalece tu autoestima, algo fundamental para sentirse bien con uno mismo. Con la alegría reducirás la posibilidad de contraer enfermedades, favoreciendo tu salud física y mental. Además, seguro que consigues encontrar pareja más fácilmente.

Querer o amar


Para muchos querer es sinónimo es amar, pero si profundizamos en su significado nos daremos cuenta de que el segundo tiene algunos matices de los que carece el primero. Aunque ambos tienen las connotación de desear, en el caso de querer hace referencia a la ambición con la que buscamos o pedimos aluna cosa, mientras que en el caso de amar ese deseo se traduce en pasión.

También los dos verbos llevan implícito el significado de tener cariño pero todos sabemos que queremos a cada miembro de nuestra familia, pero amamos a nuestra pareja. Estos matices son los que nos ayudan a descubrir si estamos realmente enamorados de una persona o si solamente sentimos afecto por ella.

Es cierto que en la mayoría de las ocasiones sabremos diferenciarlo sin darle demasiadas vueltas a la cabeza: todos conocemos ese cosquilleo estomacal, ese tartamudeo incontrolado, las risas nerviosas y otros actos involuntarios que sólo nos ocurren cuando estamos perdidamente enamorados de alguien. Pero hay ciertas personas que en determinados momentos de su vida encuentran complicado establecer la diferencia entre querer y amar.

Una de las situaciones en que el dilema es más evidente es cuando existe una buena relación de amistad entre dos personas. Al principio todos tenemos claro que somos amigos, pero en el momento en que comenzamos a compartir más hobbies, opiniones, cenas o viajes pueden empezar a aparecer las dudas. Y es que, en muchas ocasiones es así como surgen las parejas.

Pero, ¿cómo saber si debemos cruzar la línea que marca el final de una amistad y el comienzo de una relación? La respuesta sólo la saben las personas implicadas, pero si el sentimiento cambia, y ya no sientes lo mismo hacia ese hombre o mujer que hacia tu madre o un hermano, está claro que estás dejando de querer para empezar a amar.

Lo que siempre debemos tener presente es que los sentimientos pueden confundirse y que no siempre es esta la manera de encontrar el amor, por lo que, cuando se trata de un amigo, debemos tener claro lo que ocurre en nuestro interior antes de dar un paso del que nos podamos arrepentir.

No sabes si tu pareja te quiere


Tu pareja puede demostrare de vez en cuando lo mucho que te quiere enviándote a casa una ramo de flores pero, ¿todavía tienes dudas sobre si te quiere o no? En esta situación, debes estar atent@ a las señales de su lenguaje corporal y su comunicación en general para saber si realmente quiere pasar el resto de sus días contigo.

– Ver la televisión
Si es deportista y le encanta algún deporte en concreto o es seguidor de una serie en particular puede que no te haga ni caso. Eso no es buena señal. Aunque esté viendo en la tele algo que le apasione, debería poner sus brazos a tu alrededor o agarrarte la mano. Esto te permitirá saber que está a tu lado y que eres muy importante para esa persona incluso en los momentos de mínima atención.

– Salir con las amistades
Salgáis juntos o por separado no debe ser un drama para la pareja. Si estáis juntos aunque cada uno con vuestros conocidos, un roce de manos o preguntar qué quieres tomar, siempre es de agradecer. Si salís por separado, nunca sobra una llamada de teléfono para saber que tal lo estáis pasando.

– Llegar a casa
Después de trabajar, la vuelta a casa no debe ser un suplicio para ninguno de los dos. Ambos, debéis compartir las tareas de la casa. Si esa persona pasa del tema y te deja toda la carga a ti, es que algo no funciona bien. Alguien que te quiere no tiene por qué infravalorar tu trabajo y además darte más.

Expresar afecto físico

crepusculo
La comunicación sincera y clara alimenta el bienestar y la buena calidad de la relación. Cuanto antes, ambos os debéis comunicar con tranquilidad los sentimientos y pensamientos, sin acusaciones con respecto al otro.

Así no habrá motivo de discusión; un diálogo franco donde expreséis cómo os sentís, logrará seguir con una pareja saludable. La pareja que no soporte este nivel de charlas sin agresión no tendrá un buen futuro.
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Cómo encontrar la pareja ideal


La elección de la pareja será vinculante para que esa relación tenga éxito. La atracción es importante pero también tiene que haber afinidades de carácter. El peligro de acabar con alguien demasiado opuesto, es que todo lo atractivo que nos pueda parecer al principio, termine por separarnos.

Para poder estar en pareja primero hay que aprender a estar solo. La soledad nos obligará a autoabastecernos y a organizarnos sin contar con nadie para sobrevivir. Así evitaremos buscar a alguien para no estar solos y apreciaremos mucho más el vivir en compañía para crecer juntos y compartir la vida.

A la hora de elegir pareja influirán varios factores, como la experiencia de nuestra infancia con nuestros padres, los prejuicios, la cultura, etc.
La mayoría persigue inútilmente a un ideal, porque las cualidades que muchos buscan no se pueden encontrar en una sola persona.

La única forma de encontrar una pareja estable es renunciando a la pareja ideal. Si lo logramos, podremos ver que casi siempre estaba más cerca de lo que creíamos, sólo que no la veíamos porque por alguna razón teníamos el umbral de percepción demasiado alto.

La idea de pareja se va formando desde muy temprana edad e inconscientemente buscamos a alguien como la madre que teníamos o el ideal de madre que queríamos ó al padre que teníamos o al ideal de padre que hubiéramos querido tener.

Por eso cuando elegimos pareja, inconscientemente nos inspiramos en esos modelos porque han sido nuestras primeras parejas ideales a quienes tuvimos que renunciar para lograr salir del triángulo amoroso familiar.

Es importante señalar que nunca hay que descartar a una pareja sin antes tener la oportunidad de conocerla.

Superar la culpabilidad


Todos nos sentimos en un momento u otro, culpable de alguna cosa en mayor o menor grado. La culpabilidad trasladada a las relaciones de pareja, puede ser más gravosa que en otros casos, pues se acabaría haciendo daño a quien más queremos: nuestra pareja.

Pero muchas veces sentimos que no podemos liberarnos de este sentimiento que puede llegar a atormentar y ser más difícil de sobrellevar, que el propio hecho o negligencia que dio lugar a sentirnos culpables.

Sentirse culpable es normal cuando se trata de una “culpabilidad sana” pues es necesaria para tener conciencia moral, pero hay que saber liberarse del sentimiento de culpa. Para ello, aquí tienes algunos consejos:

– No dudes en hablarlo, a expresar tus temores.
– Aprender a ser modesto. Nuestras culpabilidades a menudo son desproporcionadas.
– Intentar identificar serenamente las razones que nos sumergen en la culpabilidad con el fin de liberarse lo más rápido posible de estos sentimientos negativos.
– Tener conciencia de que todos cometemos errores y podemos sentirnos culpables en algún momento; es de humanos.
– Hay que aceptar el hecho de que no se es responsable de la desgracia de los demás. A decir verdad, no somos responsables más que de nuestros propios actos, pensamientos y palabras. Sin esta toma de conciencia, podemos fácilmente encerrar al otro en un papel de víctima.
– Lo más importante consiste sin duda en poder perdonarse. Aunque pueda parecer fácil pensar que debemos pagar porque lo merecemos, no es la actitud que hay que adoptar, sino que hay vivir de nuevo como un ser libre.