Matrimonio polígamo


El término polígamo proviene del griego y significa “varios matrimonios”. Comprende tanto la poliginia como la poliandria. Desde la antropología del parentesco la primera nos pone de manifiesto la práctica de un hombre de contraer matrimonio con más de una esposa. Por otra parte, tenemos la condición, históricamente menos frecuente, que presenta a una sola mujer en matrimonio con varios varones.

Concretamente en España hemos pasado de ser una sociedad culturalmente homogénea, que compartía la mayoría de sus principios culturales, a una sociedad multicultural.

La mayoría de los países islámicos han desarrollado un Código de familia que está en sintonía con las fuentes originales religiosas, como el Corán, la Sunna; y las fuentes legales derivadas, como la Idjama, la Kiyas y la Idtijahad. El varón puede celebrar matrimonio de forma simultánea, hasta un número máximo de cuatro esposas. Sin embargo, en el art. 30 del Código de la Familia de Marruecos se establece una cláusula que expresa: “La mujer puede imponer al marido la condición de que no le sean impuestas otras esposas. En el supuesto de que se produjera el incumplimiento de la misma, la esposa podrá exigir al marido que se comprometa a no tener más de una esposa y a reconocerle el derecho a exigir la anulación del matrimonio en el caso de que se viole el compromiso asumido”.

En un principio el ámbito europeo se negó a extender a los matrimonios polígamos los beneficios que se concedían a las familias monógamas: pensión de viudedad, beneficios sanitarios, asistenciales…En este sentido, con el paso del tiempo países como Francia, Inglaterra e Italia ha concedido determinados medidas favorables para esta opción de relación formada por más de dos miembros.

Te planteamos dos interrogatorios que te harán pensar sobre el asunto:

1) ¿Por qué es más habitual la poliginia frente a la poliandria?
2) ¿Por qué ha desaparecido paulatinamente la existencia de relaciones polígamas en el mundo occidental?

La madurez en el matrimonio


Una pareja madura es aquella en la que sus miembros, de manera individual, han alcanzado un justo grado psicoafectivo para la resolución de los conflictos. Cada uno, por separado, debe haber desarrollado tres cualidades básicas: autocontrol, sabiduría y responsabilidad.

Es importante la capacidad de hacer lo correcto en cualquier situación, por difícil que resulte. De aquí se desprende la necesidad de saber aceptar y controlar las pasiones, las emociones, los deseos e impulsos. En otro sentido, hay que poner en práctica la comprensión y la capacidad de analizar, reflexionar y aprender de las experiencias vividas. Además, el hecho de aceptar las consecuencias de tus actos y los resultados de tus elecciones, demostrará integridad.

Analiza tu situación actual y observa si cumples con estas cuatro claves, esenciales para que un matrimonio funcione:

1. Risas y lágrimas. Hablar y escuchar está en tus planes. La convivencia es camino de rosas con espinas: hay momentos buenos y ratos malos. Lo bonito es saber “estar ahí” siempre para el otro.

2. Sentimientos claros. No permitas interferencias que perjudiquen a la pareja. Tal vez la familia de uno u otro se entrometan.

3. Amar y ser amado implica que el peso de la relación recae en los dos y lo expresas con palabras y actos, con atención y apoyo.

4. Espacio propio. Respetas la intimidad del otro. Necesitas satisfacer otros intereses personales para desarrollarlos plenamente.

Es inevitable que los problemas entren en juego y afrontarlos con madurez mide la compenetración de la pareja y fortalece los vínculos. Actualmente las fuentes más comunes de conflictos en las parejas son:

– Dinero.
– Crianza, educación y planificación de los hijos.
– Relaciones con las familias de origen de la pareja.
– Diferencias de valores.
– Diferencia de las expectativas sobre la relación.
– Diferencias en el placer sexual.
– Tareas del hogar.
– Estrés social, laboral y del hogar.
– Amistades.
– Mala comunicación entre la pareja y los miembros de la familia.

Motivos por los que casarse


¿Por qué casarse? Esa es una pregunta que puede tener miles de respuestas. Actualmente casarse, se ha convertido en todo un reto ya que los últimos estudios realizados sobre este tema indican que casi el 40% de las parejas que deciden casarse, terminan divorciándose. Así que, antes de tomar la decisión final, recuerda que tienes un 60% de probabilidades de que tu matrimonio salga bien.

Todavía hay mucha gente que cree firmemente en la institución del matrimonio. Una de las razones principales de la toma de esta decisión es un pequeño mito social en el que se da vía libre a la convivencia de la pareja de manera conjunta. Parece que casarse es una especie de permiso para poder vivir junto a la pareja elegida. Poco a poco, este mito va desapareciendo. Seguro que conoces más parejas que viven juntas sin estar casadas que las que ya han firmado el papel, ¿verdad?

Obviamente, si estás pensando en casarte, lo primero que debes hacerte es evitar las presiones sociales. Estas presiones pueden hacer bastante daño a la pareja y está claro que no va a pensar lo mismo tu abuela de 70 años que un primo tuyo mucho más joven. Comenzar a tener hijos es otra de las razones por las que muchos deciden casarse. Esto no es estrictamente necesario, ya que biológicamente todo sigue igual con boda que sin ella.

Los motivos religiosos, también tienen mucho que ver con la toma de esta importante decisión. Vuestras creencias os ayudarán a elegir que es lo que deseáis o no. Sobre este tema deberéis hablar bastante ya que no tenéis por qué tener las mismas creencias.

Matrimonio perfecto


Antes del matrimonio, muchas parejas piensan que la pasión seguirá formando parte de sus vidas con la misma intensidad, pase el tiempo que pase. Sin embargo, después de comenzar su vida en común, e incluso después de la boda, la pareja puede comenzar a darse cuenta de que su relación no es tan fluida como siempre. Todo el mundo quiere que su matrimonio sea perfecto pero esto, no siempre es así. Aquí tienes unos consejos que te pueden ayudar:

– Debéis tener cuidado y evitar todas las tentaciones que aparezcan por el camino.

– Creer en vuestro cónyuge y mantenerle siempre el respeto.

– Tenéis que estar dispuestos a admitir fácilmente vuestros errores y también deberéis aprender a perdonar.

– Interesaros el uno por el otro. Amoldaros a los gustos de la otra persona y sus intereses. La otra persona debe hacer lo mismo.

– Recordar que sois un equipo ye que ambos, debéis compartir las responsabilidades y las obligaciones para evitar la sobrecarga de la pareja.

– Intentad dejar a un lado el estrés, los sentimientos negativos, la competencia y la crítica.

– Sois los dos, los que debéis luchar por hacer que vuestro matrimonio sea perfecto.

– Como os hemos repetido en diferentes ocasiones, vuestra mejor herramienta será la comunicación. Hablar libremente sobre cualquier cuestión que afecte a vuestras vidas mejorará considerablemente vuestra relación.

– Escuchar y entender otros puntos de vista es muy importante. Sois dos y los dos podéis tener diferentes opiniones y gustos. No siempre, estaréis de acuerdo en todo. Escucharos para conseguir llegar a una solución satisfactoria para los dos.

Cómo estar juntos para siempre


Las parejas pasan por todo tipo de problemas y situaciones complicadas. Es algo normal en una vida moderna. Sin embargo, es posible estar juntos para siempre, hasta que la muerte nos separe. Para lograr llegar al final de la pareja unidos como el primer día hay que aprender a negociar, a ser tolerante con las diferencias y valorar los buenos momentos. Además, preservar el respeto mutuo y el buen trato, también son parte de la sabiduría que tienen quienes perduran juntos durante muchos años.

Estar siempre de acuerdo en todas las decisiones no es la única clave de un matrimonio o pareja duradera. Incluso aquellas que tengan dificultades para resolver sus diferencias, tienen la posibilidad de poner en práctica ciertas tácticas para solucionar situaciones difíciles y lograr una convivencia repleta de amor y comprensión. La bueno está en saber resolver diferencias y discusiones sin dañar al otro, para eso la comunicación y el dialogo es fundamental. El amor también es un trabajo y que necesita de una construcción y cuidado permanente, para ello la clave es el aprender a convivir.

Esa convivencia significa acompañarse en todo. Si la pareja tiene muchos puntos afines conseguirá compartir aficiones, pero si no es así, respetar sus espacios es de gran importancia. De esa forma cada uno puede reservar un poco de su tiempo para hacer lo que le gusta de forma libre sin depender del otro. De esa manera nadie sufre y al encontrarse tienen cosas que contarse.

También es importante evitar que la relación se transforme en una carga y que los problemas sean mayores que los buenos ratos. Hay que evitar el aburrimiento y la monotonía porque eso sí que puede terminar con una pareja. Es por ello que hay que dejar fluir la creatividad, la sorpresa y evitar la rutina. Esto no significa que hay que evitar las discusiones, ya que las mismas sirven para decir lo que sentimos, aliviar tensiones y de esa forma resguardar la armonía. Pero siempre actuar con buena fe y siendo fiel a la amor que sentimos.

Disfrutar la noche de bodas


Toda pareja que está haciendo planes para su matrimonio quiere una noche de bodas inolvidable, llena de mucha pasión y demostraciones mutuas del amor tan grande que los ha llevado al altar.

Por lo general la noche de bodas es la culminación de arduas tareas que hacen que los nuevos esposos estén muy cansados. Es muy común que se viaje al día siguiente, por lo tanto todas las ciudades tienen hoteles en los que se encuentran habitaciones especiales para noches de boda.

Si quieres asegurarte de que tu noche de bodas sea una ocasión muy especial, puedes considerar algunas de estas ideas:

Sorpresa de bienvenida: Generalmente los hoteles brindan una bienvenida a los recién casados como colocarles una botella de champagne, flores, chocolates u otro tipo de detalle. Por eso es importante que al momento de hacer la reserva se indique que la habitación es para pasar la noche de bodas.

Romanticismo: Puedes crear un ambiente romántico para esa noche tan especial. Puedes colocar pétalos de rosa en la cama y decorar la habitación con velas. Para ello, puedes ayudarte del servicio del hotel o de algún amigo/a que pueda preparar la habitación antes de vuestra llegada.

Sed precavidos: Algunos novios por la euforia y alegría de celebrar su gran día deciden por beber grandes cantidades de alcohol, y no se dan cuenta que la noche de bodas es otro momento inolvidable en la vida de los recién casados. Así que bebed con moderación para que así ambos podáis disfrutar de vuestra intimidad.

No os olvidéis de la tradición de que el novio lleve en brazos a la novia a su habitación; será el inicio de una experiencia inolvidable.

El divorcio express


El divorcio rápido o express, se aprobó el 1981. A través de este nuevo método, se elimina la necesidad de la separación previa para pedir el divorcio: las parejas que quieran divorciarse podrán hacerlo una vez que hayan transcurrido tres meses desde el día en que se casaron, sin tener que haberse separado primero.

Con ello se pretende agilizar el proceso de disolución del matrimonio y aliviar la carga de trabajo de los tribunales. La figura de la separación se mantiene para quien la desee.

Si la pareja tiene hijos y en relación a la custodia compartida, esta fórmula permite que los niños vivan alternativamente con el padre y la madre.
Se establece que cuando los progenitores acuerden compartir la guarda y custodia, el juez deberá concederla tras recabar el informe del fiscal, que no será vinculante.

También podrá escuchar la opinión de los hijos si lo considera oportuno o si lo piden el fiscal, las partes o los niños. Se prohíbe la custodia compartida si existe violencia familiar.

La mayor polémica es que el juez podrá concederla aunque no haya acuerdo entre los dos cónyuges: si la solicita sólo uno de ellos, el juez podrá acordarla tras analizar el del Ministerio Fiscal y un estudio de un equipo de especialistas.

Si un padre no paga el alimento de sus hijos menores, el Estado se hará cargo de los gastos. Este Fondo de garantía de pensiones cubrirá los impagos alimenticios y también las pensiones compensatorias impagadas por los cónyuges.

Consejos para los recién casados


Con el ajetreo que conlleva la organización de la boda muchas veces nos olvidamos que la ceremonia solo marca el inicio de la convivencia en pareja. Una vez que pasa la alegría del compromiso, la emoción de coordinar la boda y el romance de la luna de miel, es cuando todo en verdad comienza.

Para esta nueva faceta de vuestra vida hay muchos detalles que debéis tener en cuenta y saber resolver. A continuación os dejo algunos consejos que os ayudarán a conseguir el éxito en vuestro matrimonio.

Preparar la vivienda
Si os mudáis a una nueva casa, ahora es el momento de personalizarla y llenarla del calor que os caracteriza como pareja, si no habíais hecho estos arreglos antes de la boda. Que mejor momento que ahora para comenzar a decorar vuestro hogar.

Hablar de dinero
Es importante que desde el primer día decidáis que hacer con vuestras cuentas del banco. Procurad que los gastos sean compartidos y equitativos según la capacidad económica de cada uno. Recordad que ahora tendréis gastos necesarios y no os podréis permitir tantos lujos.

Mucha paciencia.
Al comenzar la convivencia, os daréis cuenta de que ambos estáis acostumbrados a diferentes cosas. Lo mejor ante este caso es no empezar una pelea, recuerda respirar profundo y tratar de llegar a un acuerdo.

Hermosa relación
Tratad de mantener una hermosa relación. Recordad que el hecho de que ya estéis casados no significa que os debéis sentir tan seguros como para descuidaros.

Individualidad
Permitíos tener vuestra independencia y espacio. No espantes a los amigos de cada uno ni os agobiéis por su hora de llegada si uno sale y el otro no.

Sorprendeos
Para mantener la ternura y el romance en la relación, endulzaos el día incluyendo los pequeños detalles que os hacías cuando empezó vuestro amor.

Vivir las primeras Navidades de recién casados


Para la mayoría de las personas las Navidades suelen ser fechas importantes, para pasar tiempo con la familia y celebrar viejos rituales.
Precisamente es este el motivo de que las Navidades puedan ser una etapa muy difícil para la pareja; las diferencias de hábitos, la presión del entorno familiar y las tensiones internas se incrementan hasta el punto de que el inicio de año suele ser una de las épocas con mayor índice de separaciones.

Para evitar estos conflictos hay que tener muy presente que la primera Navidad que se comparte es muy especial y merece un buen preparativo.

En el descanso de cenas o comidas con las familias de ambos, es importante, organizar una cena tranquila y relajada, con velas aromáticas y flores. Es preferible que la cena sea solo para los dos integrantes de la pareja o, en todo caso, invitar a algunos pocos amigos de ambos. Es vital reservar tiempo para vosotros dos incluso en esta época tan familiar.

A la hora de tomar una decisión tan importante como la de con qué familia de los dos pasar la Navidad, es esencial hablarlo y llegar a un acuerdo desde el principio.

Cuando ambas familias residen en un mismo lugar, la mayoría suele optar por pasar la navidad con los padres y el año nuevo con los suegros o viceversa.
Cuando ambas familias viven en lugares distintos, algunas parejas deciden pasar un año con los suegros, y otro con los padres.
Otros prefieren pasar las dos fiestas con ambas familias. Pero esta última opción implica que solo cenen con una de las dos familias o incluso que cenen doble.

¿Qué opción es la mejor? Depende de la pareja y de las familias. Lo importante es pensar que el comienzo de un matrimonio es también el inicio de una familia, y ésta solo será una de las muchas decisiones que tendrán que tomar a lo largo de sus vidas y que podrán acordar favorablemente.

Vivir una separación de hecho


La separación de hecho, es el resultado inevitable de que uno de los cónyuges abandone unilateralmente la convivencia matrimonial, pero también puede ser decisión de ambos.
Sea cual sea el motivo, acuerdan que lo más lógico es dejar de estar juntos, incluso si en principio es sólo por un tiempo.

La separación no disuelve el vínculo matrimonial; los cónyuges separados continúan legalmente casados, permitiéndoles poner fin su vida en común, incluso autorizándolos a residir en distintos domicilios e iniciar vidas separadas e independientes.
Y legitima para pedir la separación legal o el divorcio sin que concurra otra causa.

En relación a lo económico matrimonial la separación de hecho puede ser causa de la disolución de la sociedad legal de gananciales o justificar la transferencia a uno de los cónyuges de los bienes comunes.

Prácticamente todas las Comunidades reconocen el derecho de los miembros de la unión de hecho para establecer válidamente los pactos que consideren oportunos para regir sus relaciones personales y económicas durante la convivencia y para liquidarlas tras su cese.

Serán nulos los pactos contrarios a las leyes, así como aquellos que supongan la limitación de la igualdad de derechos que corresponde a cada conviviente o sean gravemente perjudiciales para uno de ellos.

Por medio de una pensión, se compensará al cónyuge que sufra un desequilibrio económico o un empeoramiento respecto a su situación.
Ésta se fijará en la resolución judicial, imponiéndose el pago a quien disfrute de la posición más saneada.

Lo ideal es que la ruptura de la pareja fuera algo temporal; pero en muchos casos, la separación de hecho puede llegar a convertirse en la forma de rehacer la vida de los miembros de la pareja afectada, encontrando de nuevo el equilibrio emocional.