Vivir una separación de hecho


La separación de hecho, es el resultado inevitable de que uno de los cónyuges abandone unilateralmente la convivencia matrimonial, pero también puede ser decisión de ambos.
Sea cual sea el motivo, acuerdan que lo más lógico es dejar de estar juntos, incluso si en principio es sólo por un tiempo.

La separación no disuelve el vínculo matrimonial; los cónyuges separados continúan legalmente casados, permitiéndoles poner fin su vida en común, incluso autorizándolos a residir en distintos domicilios e iniciar vidas separadas e independientes.
Y legitima para pedir la separación legal o el divorcio sin que concurra otra causa.

En relación a lo económico matrimonial la separación de hecho puede ser causa de la disolución de la sociedad legal de gananciales o justificar la transferencia a uno de los cónyuges de los bienes comunes.

Prácticamente todas las Comunidades reconocen el derecho de los miembros de la unión de hecho para establecer válidamente los pactos que consideren oportunos para regir sus relaciones personales y económicas durante la convivencia y para liquidarlas tras su cese.

Serán nulos los pactos contrarios a las leyes, así como aquellos que supongan la limitación de la igualdad de derechos que corresponde a cada conviviente o sean gravemente perjudiciales para uno de ellos.

Por medio de una pensión, se compensará al cónyuge que sufra un desequilibrio económico o un empeoramiento respecto a su situación.
Ésta se fijará en la resolución judicial, imponiéndose el pago a quien disfrute de la posición más saneada.

Lo ideal es que la ruptura de la pareja fuera algo temporal; pero en muchos casos, la separación de hecho puede llegar a convertirse en la forma de rehacer la vida de los miembros de la pareja afectada, encontrando de nuevo el equilibrio emocional.

Matrimonio duradero


Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a mantener tu matrimonio duradero y unido:

– Hablar y discutir
La comunicación es la clave para un matrimonio de éxito. Hablar y discutir cosas con tu cónyuge debe durar toda vuestra vida de casados. Ambos debéis sentiros completamente libres para comunicaros entre los dos y discutir sobre las cosas que os preocupan: trabajo, niños, familia, sobre vuestros sentimientos o sobre vuestra vida sexual. Recuerda que cuando habléis sobre determinadas cuestiones, no siempre tendréis que tener la misma opinión.

– Pasar tiempo juntos
Aunque no os olvidéis del resto del mundo, debéis tener tiempo para realizar actividades los dos juntos. No importa dónde y cómo pasar ese tiempo, lo que más importa es como seáis capaz de disfrutar esos momentos juntos: viendo películas, haciendo deporte, etc.

– Controlar las tentaciones
Con el paso del tiempo, cualquiera de los dos puede encontrarse con alguna situación que le facilite alguna infidelidad. Debéis estudiar la situación y valorar por qué se está a punto de caer en la tentación; ¿tenéis algún problema? ¿estáis aburridos? Debéis hablar de aquello que os preocupa.

– Respeto mutuo
Si desde pequeños os han enseñado a respetar a los demás, ¿Por qué os vais a perder el respeto? Es necesario respetar los límites de tu pareja y la intimidad, además de dar a la otra persona el espacio suficiente para que no se sienta asfixiada en la relación. El respeto también implica no caer en una crítica innecesaria hacia tu pareja.

Ideas para un matrimonio romántico


Tener una idea romántica no es algo que sólo deba realizarse pensando en la celebración del día de San Valentín… tampoco pienses, que ser romántico es algo que con el tiempo desaparece y que únicamente es algo practicado por esas jóvenes parejas que están comenzando a salir. Aquí tienes algunas ideas para que puedas ser romántic@ durante todo el año:

– Lo primero que debes hacer es tomar la decisión de ser romántic@. Si no pones de tu parte, esto no saldrá bien.

– Pide a tu pareja que te acompañe y llévala a un punto alto de la zona donde podáis admirar la luna llena juntos.

– Llámala durante el día y dile algo romántico.

– Intenta, siempre que puedas, mantener el roce con sus manos.

– Antes de salir de casa, déjala una bonita nota de amor en cualquier parte de la casa.

– Sin tenerlo planeado, sugiere un romántico paseo agarrados de la mano

– Un prolongado beso, sin razón alguna, seguro que la encanta.

– Aprende a decir “te quiero” y díselo a cualquier hora del día.

– Envíala una tarjeta romántica. Si lo haces bastante a menudo, a veces, puedes incluir un par de entradas para ir a ver algún espectáculo.

– No te olvides de las clásicas pero románticas cenas a la luz de las velas.

– Compra una flor y colócasela en un pequeño jarrón en cualquier parte de la casa.

– Susúrrala algo dulce al oído. También puedes continuar con “cosillas” más picantes.

Incorrectas proposiciones de matrimonio


Seguro que alguna vez te lo has imaginado: llega al lugar en el que estás, arrodilla a tus pies y te ofrece su amor eterno pidiéndote que te case con él. ¡Qué bonito! Pero, muchas veces, los sueños… sueños son. En la actualidad se ha perdido mucho del romanticismo que existía antaño, además, hay gente que se caracteriza por su mal gusto. Aquí tienes algunos ejemplos de cómo no se debe pedir la mano a alguien.

– Termina un partido de futbol en el que ha ganado su equipo y te pide que te cases con él. ¿Qué hubiera pasado si su equipo hubiera perdido? Mejor no peguntes.

– De viaje en un inolvidable lugar como Las Vegas, te pide que os caséis en plan Elvis. Sí, sí, pero no sólo con una boda rápida, sino los dos disfrazados de Elvis y Priscilla. Debería saber que tu sueño es casarte de blanco en una bonita iglesia, rodeada de la gente que te quiere.

Cena de navidad. Imagínate, además a decidido invitar a gran parte de su familia a la que ni siquiera conoces. En medio de la cena se levanta y te pide que te cases con él. ¡Qué bochorno!

– Lo hace a través del móvil estando de despedida de soltero de un amigo. Durante la llamada te cuenta, bastante borracho, que lo ha estado pensando y que él también quiere casarse como su amigo.

– Sabe que tú eres una chica de ciudad, y decide llevarte a un camping, perdido, medio desértico, donde ni siquiera hay baños y donde finalmente comienza a llover y tienes que pasar horas y horas dentro en la tienda de campaña.

Conflictos matrimoniales: las dietas


Todos los matrimonios pueden sufrir diferentes conflictos matrimoniales que pueden alterar el buen funcionamiento de la relación: diferentes tendencias políticas, gustos cinematográficos opuestos, etc. Uno de esos conflictos pueden ser los hábitos alimenticios de cada uno. Cuando una parte de la pareja es vegetariana y la otra es amante de la carne pueden surgir los problemas, pero esto no tiene por qué a cavar con la relación. Puedes seguir algunos de los consejos que te vamos a dar:

– Desarrolla la capacidad de escuchar. No os encerréis en vosotros mismos y escuchad a la otra persona.

– Intentad informaros sobre las tendencias nutricionales de la otra persona y así aprenderéis a tener mayores habilidades de resolución en el tratamiento de los conflictos sobre los hábitos dietéticos.

– Aceptar y respetar mutuamente cada una de las opciones alimentarias. Recuerda que para algunos vegetarianos su elección es como una religión.

Flexibilidad.

– Establecer unas reglas de cocina desde el comienzo de la relación para no molestaros el uno al otro.

– Si es necesario, separad los utensilios de comida de cada uno. Al igual que el congelador: lo mejor es que cada uno tenga su propio cajón para así saber directamente donde están sus alimentos.

– No presionéis a vuestra pareja con su dieta. Tampoco intentes hacer ningún chiste fácil cuando estéis con los amigos.

– Si tenéis hijos buscad la dieta más efectiva para ellos, no intentéis competir para ver quien consigue que los niños elijan su dieta.

Conocer a tu pareja antes de casaros


Muchos expertos en la vida matrimonial, advierten que cuando las parejas creen en los mitos como: “y vivieron felices para siempre y comieron perdices” o “el amor puede con todo”, suelen surgir problemas en la relación a corto plazo y normalmente después de la boda. El éxito o el fracaso de una relación matrimonial puede depender de qué conocimientos tiene el uno sobre el otro, sobre todo en temas como: finanzas, sexualidad, comunicación, conflictos, padres, suegros, ocio, espiritualidad, expectativas y tareas domésticas.

Aunque estéis ya en medio del proceso de los preparativos de vuestra boda, no estaría mal que hicierais un pequeño paréntesis para dedicaros unos días a mantener una comunicación total y preguntaros cosas que os gustaría saber y que nunca habéis tenido tiempo de preguntar. Esto os puede permitir una intensa exploración de vuestra relación. Debéis recordar que la comunicación es la clave principal para una relación exitosa.

Podéis plantearos estas preguntas como un juego, pero siempre atendiendo a la respuesta de vuestra pareja, ya que esto os ayudará mucho. Algunas preguntas que os podéis realizar:

• ¿Por qué nos vamos a casar? El embarazo, razones de seguridad financiera, la soledad o el deseo de salir de la casa familiar no son razones válidas para casarse.
• ¿Qué queréis de vuestra pareja cuando estéis casados?
• ¿Cómo os veis dentro de unos años?
• ¿Qué pensáis de la infidelidad?
• ¿Cómo ha sido vuestra infancia?
• ¿Alguna fantasía sexual que se pueda contar?
• ¿Creéis que vais a saber convivir en pareja respetándoos el uno al otro?

Sospechas de infidelidad

infidelidad
No estás segur@ sobre lo que hace tu pareja cuando tú no estás pero lo que está claro es que estás empezando a notar cosas que no te cuadran mucho. ¿Piensas que tu pareja te está engañando? Normalmente cuando se está produciendo una infidelidad por alguna de las dos partes, hay algunos signos que normalmente se dan y que a continuación te vamos a contar para que puedas tener una base con tus dudas:
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Superar problemas en el matrimonio


Cuando llevas mucho tiempo casado puedes sufrir alguna crisis matrimonial. Esto puede ser debido a que todo lo que te rodea (trabajo, niños, estudios, familia, etc.) no te deja el tiempo suficiente para dedicarte a tu pareja. Debes intentar dar a tu matrimonio la prioridad que necesita para que todo vuelva a la normalidad y no tengáis problemas innecesarios.

– Aunque el día sea duro y tengas que trabajar más horas de lo normal, llevar a los niños a sus actividades, realizar compras y demás quehaceres, debes dar a tu pareja la prioridad que necesita. Una vez que termines con las obligaciones céntrate en tu pareja e invítala a hacer cosas juntos.

Casarse no significa que la otra persona ya tenga que estar contigo durante toda la vida. Si no cuidáis la relación se puede romper.

Escucha a tu pareja. Aunque te hable del trabajo y no te parezca interesante, haz un esfuerzo ya que a todos nos gusta que nos presten atención.


– Debéis tomar decisiones y establecer prioridades juntos.

– Tratar de incluir en vuestra vida una dieta sana y ejercicio. Cuanto mejor estéis físicamente mejor os encontraréis y más cosas querréis hacer juntos.

– Debéis conseguir ser flexibles, ser organizados y aprender a delegar el uno en el otro. También la tolerancia jugará un papel muy importante.

– Debéis creer en vuestra unión.

– Debéis mantener vuestras amistades. No por que os hayáis casado tenéis que perder el contacto con vuestras amistades. Está muy bien que también salgáis cada uno por vuestro lado.