Historia del matrimonio


La mayoría de las sociedades necesitaban un entorno seguro para la perpetuación de la especie, un sistema de reglas para manejar la concesión de derechos de propiedad y la protección de las líneas de sangre. La institución del matrimonio organizaba estas necesidades. Por ejemplo, una antigua ley hebrea obliga a un hombre en convertirse en el marido de la viuda de su hermano fallecido.

Existen diferentes tipos de matrimonios según las diferentes culturas que existen por todo el mundo: poligamia, poliginia, poliandria, endogamia, exogamia y monogamia. En el antiguo Egipto, en teoría, las mujeres tenían los mismos derechos, pero no siempre esto se mantenía. A lo largo de la historia, y aún hoy, las parejas deben organizarse formando un matrimonio. Antiguamente, la mayoría de las parejas no se casaban por amor.
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Momentos difíciles en el matrimonio


Una de las metas prioritarias que debe tener presente un matrimonio recién estrenado es que para una sana convivencia hay que desarrollar ciertas actitudes positivas.

La vida en pareja está salpicada de buenos y malos momentos. Cuando éstos últimos “asoman la cabeza” ambos miembros de la pareja deben fortalecer sus lazos de unión para luchar juntos en busca de soluciones. “Si tiras la toalla antes de tiempo, jamás darás una oportunidad al amor verdadero!

Muerte de un ser querido. Se debe evitar dejarse arrastrar por el dolor y la depresión, pero ¿cómo lograrlo? Con fuerza de voluntad y dedicando cada minuto a la realización de asuntos provechosos. Pensar que el alma de esa persona fallecida siempre te acompañará y te guiará el resto de tu existencia.

Enfermedades. El perfecto aliado para combatir una enfermedad es contar con el apoyo incondicional de tu cónyuge. Si lleváis mucho tiempo casados, él/ella mejor que nadie conoce tus puntos débiles y aquello que realmente te hace feliz. Si la entrega es mutua, las dolencias se superan con mayor facilidad.

Débil economía. Cuando falla el trabajo, la economía doméstica se ve seriamente afectada. Deseas cosas que no puedes adquirir y aumenta la frustración. Aprender a conformarse con lo que se tiene es un excelente ejercicio que te ayudará a saber lo que es verdaderamente necesario. Hay que seguir luchando por encontrar un puesto laboral u apoyar a tu pareja en el mismo propósito.

Pérdida de ilusiones. En ocasiones la rutina hace que los miembros de la pareja se vean involucrados en un estado de pasotismo que les crea infelicidad. Busca nuevos alicientes, márcate un viaje, abre las puertas a maravillosas amistades, apúntate a cursos que te interesen. No olvides que por mucho que ames a tu compañero, tanto él como tú necesitáis vuestro espacio propio.

Cuando el hombre va de compras


Muchos hombres se dan cuenta de que el consumismo es más bien una forma de estimulación no necesario, propio del capitalismo, cuyos fines son el sostenimiento de una actividad productiva creciente.

Precisamente por esta razón, los varones consideran que comprar es ante todo una misión. Tan pronto como adquieren un determinado artículo, abandonan la tienda cuanto antes.
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Inmersos en una atmósfera de pasión


En ocasiones te mueves entre la pasión y la razón ya que sabes que del uso adecuado de ambas obtendrás una conducta inteligente. Por un lado, la capacidad de razonar te permite establecer juicios certeros y razonables. De otra parte, la expresión emocional de la pasión ejerce en ti un pleno dominio pleno y profundo. Y es que en temas del corazón eres más proclive a dejarte llevar por la pasión.

Te encuentras en circunstancias concretas influenciadas por dos factores que se han convertido en los ogros de tu matrimonio: La rutina y los problemas cotidianos se han apropiado de la relación.
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Vivir felices para siempre


¿Quién no ha soñado alguna vez con encontrar esa persona tan especial que nos lleve hasta el altar? Los sueños, muchas veces se hacen realidad y, casarse con la persona ideal es posible si comienzas a mantener una relación estable. Algo que debes preguntarte es si quieres desayunar con ella todas los días de tu vida.

Todas las parejas tienen su historia de amor única, pero algunas de las características principales de estas historias son evidentes en la mayoría de las relaciones: en un primer momento algunos dicen que no pueden vivir sin su pareja, sin embargo, con el paso del tiempo llega la separación. Otras pareja que parecen menos pasionales desde el principio, finalmente están juntos el resto de sus días. ¿Quién no quiere vivir feliz para siempre? A continuación tienes un par de consejos que te pueden ayudar en tu propósito:
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Cónyuges celosos


Es curioso pero, si te paras a escuchar la historia de muchas parejas casadas puedes darte cuenta de que los celos están presentes desde el principio. Lo que comienza como una “gracia” puede ir agrandándose poco a poco y convertirse en una bola que no puedas parar. Enfrentarse a una pareja celosa puede ser verdaderamente dañino en una relación. Pero ¿qué son los celos?

Los celos son un sentimiento de preocupación o temor causado por una sospecha de rivalidad en asuntos de interés y afecto. Este sentimiento puede incluir la sospecha de la fidelidad de la pareja. Hay tres tipos básicos de celos. Hay celos basado en la competencia. Este tipo de celos se producen cuando hay una rivalidad real. También hay celos que se proyectan.

Esta sensación se produce al culpar a la pareja de ser celosa, cuando en realidad eres tú quien tiene celos. Por último, hay celos delirantes. Se producen cuando una persona crea escenarios imaginarios en su cabeza que se convierten en celos. Los celos no son siempre algo malo. Pueden tener algunos beneficios positivos. Algunos médicos afirman que una cierta cantidad de celos pueden ser tan necesarios como el amor. A veces este sentimiento puede ayudarte a tener un efecto protector de amenazas reales a tu relación.

Sin embargo, para poder tratar realmente con una pareja celosa se requiere un amplio conocimiento del tema de los celos. Hay consejos específicos que te pueden ayudar. Uno de los más importantes es el de tener mucha paciencia. Aunque parezca que la persona supera los celos, siempre puede verse sometido a un ataque de celos. Debes ayudar a tu pareja a que cambie y a que madure.

Casada con un desconocido


En ciertas ocasiones el tiempo prudencial dedicado al noviazgo es signo indicativo de adentrarte en el matrimonio, pero ¡cuál es tu sorpresa, al descubrir a los pocos meses de casada, que tu pareja no demuestra su amor hacia ti como esperabas! ¿Estás compartiendo tu vida con un completo desconocido?

Cada día que pasa tus dudas sobre la trayectoria ennegrecida que se cierne sobre ambos se convierten en realidad…Ya nada queda del romanticismo que imperó durante la etapa en que erais novios. Ahora, los cariños ni siquiera han pasado han segundo plano porque de hecho, ni existen. Y para colmo, abundan los reproches constantes sobre cuestiones que salen a relucir en el momento menos inesperado. Éstos derivan en discusiones que jamás llegan a buen puerto porque ninguno de los dos se siente capaz de aportar soluciones positivas.

Hasta te preguntas si él habrá encontrado calor en los brazos de otra mujer y lleva una vida paralela con alguna amante. Detalles que consideras una falta de respeto van en aumento… Por ejemplo, se queda ensimismado mirando a otras mujeres cuando salís juntos a dar una vuelta. Y encima hace comentarios imprudentes, que resaltan la belleza y sensualidad de “esas féminas”.

Por una parte, piensas que no hay marcha atrás, aunque sabes que el porcentaje de divorcios aumenta cada día más en España. Sin embargo, aún quieres dar una oportunidad a la convivencia y decides trazar un plan estratégico para demostrarte a ti misma si merece la pena continuar la relación.

Tienes que ser consciente que el matrimonio exige mucha tolerancia. Se requiere de grandes dosis de amistad y paciencia que es necesario ir administrando sabiamente en el transcurso del largo viaje.

Existen personas que creen que lo único que separa a una mujer adorable de un hombre encantador es que los dos estén casados entre ellos, esto es, contra ellos.

Si, pasado un tiempo prudencial, observas que “la relación se va a pique” lo más acertado es plantearse la separación y tomar otro rumbo que te proporcione felicidad.

Ser el mejor amigo de tu pareja


Son realmente afortunados aquellos que encuentran su mejor amigo en su pareja. Uno puede tener la suerte de casarse con su mejor amigo o se puede llegar a ser el mejor amigo de la pareja después del matrimonio. Cuando la pareja no sólo son marido y mujer, muchos problemas a los que tendrán que enfrentarse se podrán solucionar de manera más rápida y eficaz.

Ser los mejores amigos, puede hacer que la relación sea mucho más abierta y que ambos tengan más espacio para crecer y “florecer”. Como individuos, las parejas están siempre cambiando y desarrollándose, por lo tanto, debes tener cuidado de no estropear tu relación con tu mejor amigo-pareja. Se debe mantener constantemente la “chispa” encendida y no pensar que como además de ser pareja, sois los mejores amigos, ya está todo hecho.

Para seguir siendo los mejores amigos, uno tiene que ser transparente y muy comunicativo con su cónyuge. Hablar y mostrar interés por los demás, compartir el día a día y los problemas, deben formar parte de vuestra relación. Recuerda que con los mejores amigos, también se hacen muchas cosas juntos. Así que si por motivos laborales, durante la semana no tenéis mucho tiempo para estar juntos, tenéis que recuperar el tiempo perdido durante el fin de semana.

El respeto mutuo, la confianza, darse el espacio suficiente y la aceptación de unos y otros como son, es muy importante para el matrimonio y también para ser los mejores amigos. Debéis tener una bonita necesidad mutua y la emoción siempre debe estar presente. Incluso en tiempos difíciles, hay que recordar que la otra persona es vuestra mejor amiga.

El matrimonio en la Edad Media


Durante los diez siglos en los que aproximadamente se extiende la época de la Edad Media, el “amor correcto” y la “sexualidad adecuada» se entendían, exclusivamente, en el seno de la institución del matrimonio.

En cuanto a la reglamentación del matrimonio y las relaciones carnales, los judíos y musulmanes disfrutaban de “mayor margen de maniobra”. Sin embargo, la presión era constante en el caso de los cristianos. Eso sí, se daba una verdadera dominación del varón sobre la mujer en las culturas judía y musulmana.

Las altas esferas eclesiásticas instituyen el sagrado matrimonio. Y la explicación es sencilla: Anteriormente, la tradición de los bárbaros tenían aceptado el concubinato, el adulterio, con la posibilidad de unirse y separarse libremente. Alejando prácticas “no deseables”, a la Iglesia se le ocurrió establecer, según ellos, “un buen orden social”. Por esta razón, asentaron el matrimonio como institución.

Cada uno de los cónyuges desempeñaba una función concreta. Con el fin de asegurar la armonía de la convivencia, los hombres eran los encargados de mantener a la familia, las mujeres de cuidar al esposo, los hijos y la casa.

Otra condición del matrimonio es que éste debía ser heterosexual. Las relaciones entre individuos del mismo sexo estaban prohibidas, con la amenaza de la excomunión.

Surgió el concepto de “pecado” para todos aquellos que se atrevían a mantener relaciones sentimentales o sexuales fueran del matrimonio. Además la mujer debía ser “virtuosa al máximo”, esto es llegar virgen al matrimonio.

Para que el varón se asegurase la paternidad de la criatura, a las mujeres se las exigía la responsabilidad de la castidad. De hecho, eran terribles los castigos impuestos a las féminas por adulterio.
Las relaciones sexuales únicamente tenían un objetivo: Acto coital con fines reproductivos. Quedaba fuera de lo “correcto” cualquier otro goce o disfrute.

Matrimonios y divorcios en España


En concreto, España está siendo testigo de múltiples alteraciones de la vida social. Ahora se dan tanto modelos alternativos al matrimonio como patrones diferentes de familias.

Y como consecuencia las relaciones de pareja han cambiado. Las posturas tradicionales devaluaban a la mujer, sobre todo ante una segunda opción, al considerar su disponibilidad de tiempo para la familia. Un signo de dominación del hombre sobre la mujer lo constituye la diferencia de edad. Cuestión que puede considerarse como una demostración de gustos en nuestra cultura. Y es que la diferencia de edad al contraer el primer matrimonio es mayor cuanto peor es la situación de la mujer.

Por otro lado, los varones se casan antes que las féminas en segundas nupcias. Y lo hacen con mujeres mucho más jóvenes que sus primeras esposas. Las divorciadas no serán su objetivo exclusivo, ampliando el campo al ámbito de las solteras.

Las mujeres que se divorcian no responden a ese modelo de mujeres-amas de casa de la generación de sus madres ni necesariamente a la media de mujeres casadas.

La posibilidad de romper el primer matrimonio viene determinada porque en general las féminas son más autónomas, con independencia económica. Sus proyectos y expectativas de vida son óptimos. Precisamente estas premisas son las que las hacen permeables a los cambios y tener comportamientos que las diferencian de sus madres y de las que permanecen en matrimonio.

En definitiva, el matrimonio protege al hombre: Tiene menor mortalidad cuando está casado y mayor cuando es viudo o divorciado. Tal vez porque sea la mujer la que “generalmente cuida de los demás”, esta circunstancia no se manifiesta en ellas. Está comprobado que la población femenina viven sin pareja en mayor proporción que el colectivo masculino.

Las estadísticas arrojan datos importantes: Si hasta ahora, aproximadamente nueve de cada diez personas han contraído su primer matrimonio, la situación frente a una nueva pareja cambia radicalmente.