Negar los sentimientos


Los sentimientos fluyen de una forma natural, sin embargo, a nivel racional, una persona puede poner freno a lo que siente. O al menos, intentar controlarlo, ignorarlo… De este modo, se plantea una lucha interna, un diálogo que logra desgastar cuando se produce durante mucho tiempo. Es decir, si después de negar un sentimiento durante más de un año, ese sentimiento sigue allí, por ejemplo, entonces, está claro que el sujeto está luchando contra algo que es verdadero y que en esencia, resulta incontrolable.

Sencillamente, porque el amor es un acto que surge de una forma involuntaria, en el momento más inesperado y en el lugar más imprevisible. Pero las circunstancias personales son las que llevan a muchas personas a negar lo que sienten en algún momento de su vida. Por ejemplo, aquellos que han sufrido mucho por amor, se protegen del miedo a sufrir, cortando de raíz cualquier síntoma de enamoramiento.

Del mismo modo, en caso de que una persona que tiene pareja se enamore de otra, puede negar esta atracción hasta que resuelva todas sus dudas. Además, una persona que cree que se enfrenta a un amor imposible, puede matar de entrada cualquier posible ilusión para evitar una decepción. Los sentimientos, a veces, se niegan, se tapan y se ocultan.

Y esta actitud, en esencia, produce dolor. Y es que, no vivir de una forma plena un sentimiento que es verdadero y que está allí por algo, produce sufrimiento y también, frustración. La frustración de creer que en la vida, todo se puede controlar y manejar de una forma voluntaria y libre. Sin embargo, el amor verdadero tiene una realidad trascendente que resulta incomprensible al cien por cien desde un punto de vista racional. Negar los sentimientos sólo conduce al autoengaño de creer que no importa renunciar a una persona que es especial. El peso de ese autoengaño tarde o temprano pesa sobre el alma.

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