Relativizar una decepción


En la vida, ante una decepción es posible tomar dos actitudes. Una que no es nada saludable es la de convertir ese obstáculo en algo absoluto que tiene tal fuerza y poder en tu vida que te limita. Dramatizar una situación no ayuda en nada, por ello, por grave que sea un hecho, es mejor aprender a relativizarlo para poder manejarlo mejor a nivel emocional. Dentro de las decepciones más dolorosas en las relaciones interpersonales está el rechazo de una persona, el abandono de la pareja, la traición de un amigo, una mala relación con un familiar…

Este tipo de situaciones vividas de una forma inadecuada pueden llegar a paralizarte y te hacen sentir miedo ante todo. La vida es mucho más que una decepción puntual, por ello, pon el foco de atención en todos los aspectos positivos de tu vida. No se trata de ignorar algo que también es real aunque sea doloroso, sino de tener una perspectiva más global para poder avanzar.

¿Cómo relativizar una situación? Poniendo sentido del humor, existen personas que son capaces de reírse hasta de sus propias tragedias. Seguramente, hace falta que pase algo de tiempo para poner sentido del humor pero desde la distancia siempre se puede reír. Por otra parte, merece la pena aprender a vivir el momento presente, tener ilusión y ser feliz. Pero es imposible hacerlo cuando alguien ha quedado estancado en el pasado hasta el punto de cerrar la puerta a cualquier nueva oportunidad porque solo recuerda un dolor de sigue vivo en la mente.

Lo que fue ya pasó, pero cuando haces de un dolor algo absoluto, estás limitando tu futuro en base a una expectativa previa. Lo mejor es aprender a olvidar y a perdonar porque en la vida, lo mejor siempre está por llegar.

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