Historias que nunca pueden salir bien


Existen muchas historias de amor diferentes. En este sentido, en el cine todo parece posible, sin embargo, la realidad, marca sus límites. Es decir, existen historias que nunca pueden salir bien, por mucho que se esfuerce uno de los protagonistas. Es decir, aquellas historias en las que sólo uno de los dos se implica, tarde o temprano, están abocadas al más absoluto fracaso. En tanto que aquel que se da sin límite, tarde o temprano, se desgasta y se cansa. Es decir, decide emprender un nuevo rumbo en solitario. En el peor de los casos, muchas personas siguen enganchadas a una relación tóxica por el temor de afrontar la soledad. En este sentido, conviene recordar que no hay peor soledad que aquella que surge del hecho de estar acompañado pero en el fondo, solo.

Por otro lado, también existen historias que no pueden salir bien, simplemente, porque no hay correspondencia mutua, ni equidad. No es cierto el dicho que asegura que “aquel que la sigue, la consigue”. En esencia, nadie manda en el corazón ajeno, por tanto, conviene tener madurez a la hora de hacer frente al rechazo, aceptar las cosas tal y como son y no intentar causar un sufrimiento innecesario.

Cualquier tipo de historia en la que haya alguna forma de violencia de por medio, tampoco puede salir bien jamás. Conviene precisar que no sólo existe violencia física, sino también, emocional. Este tipo de violencia se refleja en los insultos, las humillaciones, las faltas de respeto… Tampoco pueden salir bien aquellos amores que surgen a partir de una mentira. La verdad saldrá tarde o temprano a la luz, y en ese momento, también surge la decepción y el dolor del engaño. Cuando estás inmerso en una historia en la que siempre hay obstáculos, dificultades y estás agotado de luchar, entonces, es poco probable que en algún momento, todo sea perfecto.

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