Sentirte utilizado por otra persona

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0


Existe un sentimiento muy incómodo y triste: aquel que experimentas cuando tras la suma de varias situaciones concretas tomas conciencia de que una persona te está utilizando. Existen muchas formas de utilización diferentes. La más frecuente en relación con el amor es aquella que se muestra en una historia de amistad en la que uno de los dos siente algo más, el otro es consciente de esa situación pero evita hablar claramente sobre el tema porque se siente muy cómodo al recibir el reconocimiento externo que no le implica comprometerse a algo más.

La decepción de quien se siente engañado

Mientras tanto, la otra persona se va a haciendo ilusiones poco a poco, considera que se encuentra ante una amistad especial y en algún momento, empieza sufrir y a experimentar ansiedad porque se da cuenta de que esa situación no evoluciona del modo previsible y no cumple sus expectativas. Una persona puede mostrarse ambigua en sus sentimientos por causas muy distintas, sin embargo, el resultado siempre es el mismo: dolor por parte de aquel que se siente engañado a nivel emocional.

¿Por qué ocurre esto? Porque las relaciones personales que surgen en un contexto de intimidad requieren de igualdad. Cuando uno de los dos espera más que el otro, llega un momento en el que la balanza comienza a romperse a partir de la tensión que produce tirar demasiado de la cuerda en una dirección u otra.

Clarificar la situación

En situaciones de este tipo aquel que se siente engañado tiende a responsabilizar completamente al otro de su situación emocional. Sin embargo, uno mismo debe de asumir su responsabilidad por no haber clarificado la situación a tiempo ya sea por miedo a la respuesta del otro o por el deseo de ser correspondido.

De este tipo de situaciones debemos extraer una lección importante. Y es que debemos cuidar de nosotros mismos y darnos cuenta de qué situaciones no nos convinene prolongar en el tiempo aceptando cuanto antes el desamor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *