No pierdas el tiempo esperando

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Seguro que en algún momento de tu vida te has sentido en el rol de esperar como si te faltara algo, como si todo tu valor dependiese de aquello que está por llegar. Es verdad que en el amor, lo bueno, se hace esperar, sin embargo, en general, en la vida, no tienes que detener tu paso ante nada ni ante nadie. Es decir, sigue con tu ritmo, si alguien quiere entrar a formar parte de tu vida, se integrará en la misma con total facilidad. Por ello, deja de esperar que suceda un milagro y que esa persona que te trata con total indiferencia se fije en ti de la noche a la mañana.

Deja de mirar el teléfono para ver si el chico de tus sueños te ha llamado y te tiene en mente. Mientras esperas, te pierdes un montón de cosas, entre otras, tu presente, y lo que es peor, a ti misma. Ante la espera que está basada en la angustia amorosa, surge el miedo, la inseguridad, la falta de valía personal, el inconformismo… Por ello, párate, descansa y valora aquello que tienes. Pero no pierdas el tiempo, tu tiempo, en un objetivo que parece que no ha apostado del mismo modo por ti, ni con tanta firmeza.

No se trata de ser un impaciente, de quererlo todo rápido, sino de entender que en la vida, el equilibrio es una fuente de sabiduría. Y conviene ser muy consciente de los sentimientos y de la actitud que se adopta ante algo, para no ser víctima de una relación que sólo existe por una de las partes. Es decir, para no caer en una historia soñada en vez de real. Vive cada día de tu vida sin quedar a la espera de aquello que está por llegar.

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