La sensación de perder el control


Existen muchos momentos de una historia de amor en los que uno tiene la sensación extraña de perder el control. Esta emoción es, por una parte, una fuente de ilusión en tanto que haces frente a novedades y cambios que te conducen, en apariencia, a un punto positivo en tu destino. Sin embargo, por otra parte, esta emoción también resulta una fuente de sufrimiento, de vértigo y de angustia porque no es fácil vivir con la sensación de tener un nudo en el estómago de nerviosismo y de miedo. ¿Cuando surge la sensación de perder el control?

En el momento en que te enamoras de una persona que no sabes si te corresponde del mismo modo. En este instante, surge el pánico de tener que hacer frente al rechazo o a la soledad. Por ello, no es bueno entregar el corazón antes de tiempo, de lo contrario, es posible sufrir mucho por una ilusión. Las personas muy enamoradizas lo dan todo demasiado rápido y creen que todo el mundo es bueno. Es adecuado dar tiempo al tiempo para conocer a los demás.

La sensación de perder el control también se tiene ante una experiencia nueva y novedosa. Por ejemplo, alguien que tiene una relación de pareja estable puede sentirse así, al enamorarse nuevamente de alguien diferente. El hecho de no saber qué hacer y cómo acertar puede ser todavía más difícil. No siempre es fácil tomar una decisión importante en el amor.

Además, aquellas personas que llevan mucho tiempo solas, también pueden creer que pierden el control al iniciar una nueva etapa de vida en pareja donde todo es nuevo y diferente. Aunque parezca que compartir la vida es fácil, la realidad es que hay que hacer esfuerzo y renunciar a algunos de los privilegios emocionales de la soltería.

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