Pareja y recuerdos de la infancia


¿Quién no ha soñado de pequeño con el príncipe o la princesa azul? Probablemente por los espacios televisivos infantiles o los cuentos que han llegado a las profundidades de tu diminuto ser, anhelabas el hecho de sentirte arropado en los brazos del ser amado.

Cuando eres niño, ves distante el momento que te unirá a ese hombre o mujer especial. Pero existen los amores de la infancia ¡Son los más puros y auténticos! Repletos de inocencia tienden a desnudar la magia de las emociones y eso conduce a vivir despreocupadamente y con intensidad cada momento. El transcurrir del tiempo pasa volando y enseguida entras de lleno en la adolescencia… Vas a dar el salto en trampolín para atraer sensualmente al sexo opuesto. Y más adelante, ya en una etapa más madura, tal vez lo tengas claro y decidas contraer matrimonio: has conocido el amor en tu piel.

Y es que la mayor parte de los ideales o sentimientos forjados en nuestro corazón con respecto a la pareja deseada, tienen su origen en los recuerdos de la infancia. A veces, aquellos nacidos en una familia donde triunfa el verdadero amor buscan algo similar que trasladar a su relación. A otros les cuesta creer en la idea del amor ya que su experiencia ha estado salpicada por ser el hijo de un matrimonio cuyos integrantes siguen juntos pese a no soportarse. Probablemente éste no se ate a nada ni nadie porque no quiere acabar como sus padres: desgraciados y amargados. Finalmente los hijos de padres divorciados tienen conciencia de que los príncipes azules no existen. La pasión es algo que no dura eternamente pero sí se puede transformar en bello cariño y comprensión y por ello mantenerlo en el seno de la pareja, o bien, en una amistad.

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