Cuatro formas de soledad que producen sufrimiento

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La imagen de la soledad no solo tiene muchos matices, sino que además, esta experiencia también evoluciona a partir del contexto tecnológico que vivimos actualmente. Surgen nuevas formas de relación pero también nacen nuevas formas de soledad. En Son Pareja enumeramos cuatro ejemplos.

Dependencia hacia las redes sociales

Esta nueva forma de comunicación muestra la paradoja de perfiles en los que los datos cuantitativos son observables. Por ejemplo, el número de seguidores o de contactos. Así como el nivel de interacción en cada publicación. Y, sin embargo, la dependencia hacia la tecnología produce soledad en quien siente cómo este hecho condiciona su vida.

Vínculos superficiales

El paisaje de la soledad también puede experimentarse a través de las relaciones con los demás. Una persona puede tener muchos contactos y seguir ampliando su círculo social con gente nueva. Sin embargo, estos vínculos no alcanzan el plano personal. Quedan en el marco superficial de lazos muy frágiles que no ofrecen la resiliencia que aporta la amistad verdadera.

Pocos amigos con quienes quedar

La soledad también puede vivirse por medio de la experiencia de pasar mucho tiempo en comunicación a través de las redes sociales, pero el protagonista ya no recuerda cuál fue la última película que vio en el cine en compañía de amigos. Los planes presenciales se distancian cada vez más.

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Individualismo

La soledad en la vejez describe la situación de sufrimiento que experimentan algunas personas mayores cuando en esta recta final de su vida son invisibles para el entorno. Personas mayores que en algunos casos esperan con impaciencia durante días la visita de alguien con quien compartir conversación. Una vivencia que puede experimentarse a cualquier edad.

La soledad tiene muchos matices. Uno de los libros que profundiza en torno a este tema es Las nuevas soledades, un título de Marie-France Hirigoyen que reflexiona sobre este factor visible en la sociedad.

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