Cómo identificar una relación tormentosa


Algunas historias de amor son tormentosas. En general, podemos clasificar como tormentosa a cualquier relación que roba la paz y la tranquilidad de los enamorados que viven pocos momentos dulces y muchos momentos de tensión emocional. Desde esta perspectiva, la pareja parece estar encerrada en un bucle en el que se producen contrastes notables: la aparente felicidad se rompe a partir de giros inesperados, sin una razón previsible. Sin embargo, la pareja no consigue reorientar esta situación y las diferencias de criterio son más fuertes que la posibilidad de consolidar un proyecto de vida en común.

Rupturas y reconciliaciones

Una relación tormentosa es aquella en la que no existe el aburrimiento entendido como rutina previsible. Sin embargo, es precisamente esta ausencia de rutina previsible la que hace que este tipo de amor no sea para nada recomendable. El desgaste que produce el enganche psicológico de una relación sin futuro es tal que afecta incluso al plano laboral (dificultades para mantener la concentración y la motivación en el entorno profesional) y deterioro de las relaciones con amigos.

Es habitual que las personas que tienen este tipo de relación hayan roto en más de una ocasión, sin embargo, se hayan reconciliado posteriormente. La misma pasión que muestran en los momentos de tensión, la muestran en los instantes de reconciliación. Sin embargo, se trata de reconciliaciones en las que no existe una reflexión consciente sobre qué ocurre y cómo cambiar algunos comportamientos tóxicos. Por esta razón, todo sigue del mismo modo o, incluso, peor.

Mucha soledad

Una relación tormentosa es aquella que, por mucho que te esfuerces por ser feliz en ella, no te lo permite. Al revés, te encierra en la soledad de la cárcel del desamor. Las turbulencias de este tipo de amor inestable producen ira acumulada, falsas esperanzas de ser correspondido y miedo.

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