¿Para qué sirven los fracasos amorosos?


Los fracasos amorosos duelen, sin embargo, son muy pedagógicos porque enseñan mucho y traen consigo grandes lecciones de vida. Con frecuencia, los fracasos amorosos son pragmáticos porque te enseñan aquello que no es el amor y te ayudan a diferenciarlo del sentimiento verdadero. Una persona puede aprender a valorarse más todavía a sí misma a partir de las experiencias desagradables para no conformarse con menos de lo que merece.

Te mereces a alguien que te valore, te respete, sea consecuente en sus acciones y palabras, esté ahí cuando le necesitas… Por el contrario, también te mereces alejarte de alguien que juega con tus sentimientos, te utiliza y no te hace sentir bien. Toma decisiones que te ayuden a crecer como persona y apuesta por un amor que sea una suma y no una carga de negatividad en tu vida.

Lecciones de los fracasos amorosos

Los fracasos amorosos te enseñan a ser más fuerte de lo que habías imaginado pero además, te permiten descubrirte a ti mismo desde otra perspectiva. Desde el punto de vista positivo, un desamor es un capítulo de tu vida que muestra que detrás de toda desilusión hubo una ilusión previa. Por tanto, quédate con todo lo bueno que has vivido junto a esa persona. Pasa página cuanto antes.

Los fracasos amorosos también te ayudan a tomar conciencia de cuáles han sido tus errores para poder corregirlos en el futuro ante una nueva oportunidad de amar. Todo fracaso te ayuda a ser más humilde, a valorar más a los amigos que están ahí cuando les necesitas y a descubrir que en la vida tienes un montón de razones para ser feliz siempre. Incluso, cuando hay algo que falla.

Rasgos de la persona ideal

En el amor también se pueden cometer errores al quedarte en el plano de la superficialidad dando mucho peso al aspecto físico y menos valor al mundo interior. Que alguien te guste físicamente es importante pero todavía lo es más que te guste en su modo de ser y que ese alguien sea, ante todo, una buena persona en el sentido más amplio de la expresión. No te dejes llevar por el miedo al fracaso amoroso sino por la esperanza de conocer a tu verdadero amor.

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