La importancia del afecto


A la mayoría de nosotros nos encanta tener a alguien cerca que nos acaricie y nos dé abrazos cuando lo necesitamos ¿verdad? Existen algunas personas que por el contrario no son demasiado abiertas a la hora de demostrar sus sentimientos y por lo tanto el afecto que este conlleva. Solo la idea de ser tocado puede molestar a algunas personas. Pero para muchos expertos en el tema, todo tiene una explicación.

Todos nacemos con la necesidad básica de ser queridos. Si te fijas, muchos bebés paran de llorar cuando se les acaricia o se les habla de una forma dulce. El problema de esta falta de afecto o de demostración del mismo se produce por diferentes motivos que se van produciendo a lo largo del desarrollo del niño. Una vez que la persona es mayor y tras las vivencias a las que ha ido “sobreviviendo” intentará no demostrar afecto.

El afecto implica cariño pero, en este tipo de personas los miedos son verdaderamente los culpables de la situación. Miedo a ser defraudado, miedo a que se aprovechen… estos puede ser un verdadero problema a la hora de querer empezar a mantener una relación con alguien.

Si eres de este tipo de personas, debes intentar relajarte. Intenta conocer cuál es la base de esa falta de afecto que demuestras para poder combatirla y esforzarte por superarlo. Esto tampoco significa que te entregues con los ojos cerrados a la primera persona que se te pase por delante. Las cosas deben comenzar poco a poco y hay que dejar que fluyan de manera natural.

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