El exceso de perfeccionismo puede acabar con la relación


El pefeccionista no solo espera lo máximo de sí mismo sino también, de los demás. Sin embargo, a nadie le gusta estar sometido a una especie de examen permanente. Esta es una de las razones por las que, a largo plazo, suele producirse un distanciamiento. El perfeccionista tiene una acitud de alerta, mientras que el otro, termina marcando una barrera porque a largo plazo, es difícil soportar esa presión.

En el caso de que se trate de una persona con baja autoestima, puede ser muy vulnerable ante la compañía de alguien perfeccionista al punto de que puede querer actuar siempre pensando en agradar al otro. ¿Cómo evitar que el exceso de perfeccionismo acabe con una relación?

Amar desde la libertad

Una premisa fundamental es la de amar desde la libertad. Y la realidad es que el exceso de perfeccionismo que puede conducir al perfeccionista a corregir constantemente al otro es una forma de limitar la libertad del otro. Nadie cambia si no quiere hacerlo porque es uno mismo el agente de su propia transformación, por lo que este cambio solo se produce cuando tomas conciencia de tu situación.

No existe la perfección

El perfeccionista se obsesiona con la idea de perfección cuando en realidad, no existe nadie que sea perfecto. El propio perfeccionista se frustra constantemente porque siempre quiere más. Aunque se comporta como si hubiese un criterio único de cómo se deben hacer las cosas, en realidad, dicho criterio es totalmente subjetivo. Esta es una de las razones por las que alguien perfeccionista no debe ceder constantemente sino confrontar la opinión del otro con razones. O simplemente, actuar de acuerdo al criterio personal. Marcar límites en pareja también es una forma de crear un vínculo sano en el que existe libertad de expresión y en donde cada uno puede ser él mismo (esta es la verdadera perfección).

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