Enamorado sin querer estarlo


El amor es algo que no todo el mundo vive de la misma forma. Lo cierto es que más allá de lo que parece a simple vista, no para todas las personas es una alegría saber que se han enamorado. Hay gente que sufre mucho más en esa etapa de la vida que en cualquier otra. Así sucede cuando alguien tiene miedo de hacer frente a la incertidumbre o le cuesta concentrarse en aquello que está haciendo y en las personas que tiene alrededor por no poder sobrellevar la angustia.

Por el contrario, cuando las personas que se sienten así no están enamoradas tienen mucha más capacidad de disfrutar de todos los matices de la vida, se centran menos en el lado negativo de las cosas. Ante un amor inesperado, puede que la mochila emocional se llene de miedos y de rabia que vuelve a brotar del pasado. Ante las decepciones acumuladas y la inseguridad de que pueda volver a repetirse la misma historia.

Lo mejor del amor, cuando es de verdad, es que vuelves a enamorarte en el momento más inesperado y de quien menos creías que podrías estarlo. No es un juego de palabras sino una realidad, y es que al final, la persona adecuada se cruza en tu camino cuando menos piensas. Lo mejor en la vida es intentar no luchar contra el sentimiento porque cuanto más te esfuerzas por matar el amor más rápido crece y puede llegar a convertirse en una obsesión.

En realidad, en el amor se sufre no por haberte enamorado cuando no te apetecía en este momento, sino más bien, por no ser correspondido del mismo modo por la otra persona. En ese caso, es mejor no buscar excusas e intentar ser feliz para poder afrontar la vida. Pero en general, cuando es uno mismo el que se obsesiona con saber la verdad antes de tiempo puede que se acabe matando el interés de la otra persona.

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