Conservar la intimidad


La intimidad es la situación por la que dos personas se profesan cariño y comparten con la mayor liberalidad posible sentimientos, ideas y procederes.

Aunque esta es diferente para cada persona y pareja, la intimidad suele proporcionar y caracterizarse por un sentimiento de aceptación, confianza y ternura que ambos miembros de la pareja se proporcionan. Así mismo se puede hablar de ciertos aspectos más o menos comunes que facilitan y mantienen la construcción de la intimidad.

La capacidad que una persona tiene para relacionarse de manera íntima con otras depende en gran medida de la capacidad que tenga para relacionarse consigo misma. La autoaceptación y un nivel adecuado de autoestima son fundamentales en este sentido.

Siempre que se mantenga una relación de intimidad se debe conservar una identidad personal. El hecho de querer satisfacer los deseos y necesidades de la pareja, no deben estar en todo momento por encima de las propias necesidades, principios y valores.

No se presenta de manera estable y en el mismo grado de intensidad, sino que puede fluctuar a lo largo del ciclo de la relación.

Para el buen desarrollo de la intimidad es necesaria la existencia por parte de ambos miembros de la pareja de participación, confianza, predisposición, compromiso, empatía honradez y comunicación.

Hay algunas características personales como, el miedo, la timidez extrema, la agresividad, el egoísmo, etc., que pueden dificultar el desarrollo de la intimidad en el seno de una pareja; es necesario conocerlas para poder identificarlas y tratar de buscar soluciones en este sentido, antes de que se deteriore la relación de pareja.

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