Acostumbrarte a la otra persona

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Cuando te enamoras de alguien y tienes una relación estable, te acostumbras a ese alguien, a su modo de ser y a su carácter. Sin embargo, no siempre acostumbrarte a alguien, implica estar enamorado. Como dice el propio término, la costumbre remite a la monotonía y a la rutina de haberte habituado a estar con el otro. Pero la costumbre en este sentido, es totalmente contraria al amor en el que hay pasión, romanticismo y ganas de vivir en común una historia diferente. Al menos, estos ingredientes tienen mucha fuerza al inicio de un romance.

Después de muchos años de convivencia, una persona puede seguir unida a otra por pura costumbre. Sin embargo, conviene reflexionar sobre los propios sentimientos para ser honesto y evitar el autoengaño. Por ejemplo, aquellas personas que han dejado de amar a su pareja pueden seguir porque se han acostumbrado a esta situación y la prefieren al hecho de estar solas. Pero en ese caso, la compañía se convierte en un parche para hacer frente a la situación de la vida.

Conviene transformar la costumbre siempre en su sentido positivo. Es decir, intenta conocer a la persona que comparte su vida contigo, estar a su lado, integrarle en tu entorno para que forme parte de tu mundo y sea alguien importante… A partir de allí, te irás acostumbrando poco a poco a su presencia, y si dicha costumbre es gratificante para ti, entonces, notarás bienestar, motivación y alegría. Sin embargo, si no te trae fuerza para ti, te hará sentir mal contigom mismo, porque al final, la relación será un estorbo y un obstáculo para alcanzar otras metas. Merece la pena aprender a vivir el presente con ilusión y fuerza para que el amor nunca se convierta en una rutina, sino más bien, para poder amar en libertad plena.

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