Tener aficiones comunes


En el plano del amor y de la amistad, poder compartir aficiones en común con la otra persona une mucho más. Y es que, una afición está vinculada con el tiempo de ocio. De hecho, no tener nada en común, se convierte en un obstáculo real. En caso de que dos personas lo pasen bien viendo una película en el cine, entonces, pueden encontrar en el séptimo arte un punto de encuentro. Y todo sería más perfecto todavía si encima coinciden en el tipo de películas que les gustan.

Además, las aficiones unen tanto que por eso también, es posible hacer nuevos amigos en un entorno de ocio. Por ejemplo, en cursos, en una conferencia, en la universidad, en el gimnasio, las clases de deporte… Una afición también aporta mucha información sobre la persona. Por ejemplo, alguien que le gusta hacer deporte tiene unos hábitos de vida saludables, es constante y tiene espíritu competitivo. Del mismo modo, una persona que disfruta con la lectura, tiene sensibilidad, riqueza de vocabulario, mucha imaginación y cultura.

En el plano de la pareja, cada uno también debe de tener su propio espacio y aficiones que poder compartir con amigos. Pero la realidad es que la pareja como tal, también debe de tener sus propios planes en común, actividades con las que disfrutar por ambas partes.

Conviene potenciar estos espacios por ambas partes para evitar la rutina. Y además, puede ser una ocasión para disfrutar los dos en compañía de otros amigos. Cuanto mejor lo pase una pareja en común, más opciones hay de que la relación de amor crezca de verdad a lo largo de los años de una forma gradual. Por el contrario, la indiferencia conduce tarde o temprano a la apatía. El tiempo de ocio aporta un gran bienestar emocional y cuando es compartido, mucho más.

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