Superar juntos la pérdida de un hijo


La muerte de un hijo debe ser una de las experiencias más dolorosas que los padres pueden vivir y existen muy pocas posibilidades que logren salir adelante fácilmente.

En el caso entre madre e hijo jamás se cortara el cordón umbilical y la conexión entre ellos es permanente; entonces al irse uno, se siente como si al otro le faltara una parte de sí.

Cada uno vive su propio duelo según su manera de ser. Pero existen algunos parámetros que son importantes compartir para que sirvan de orientación a la hora de sobrevivir con el duelo.

– Es importante exteriorizar los sentimientos y no creer que si no se llora no se sufrirá. Por el contrario, uno se desahoga y se siente que se ha quitado parte de la dramática situación que le ha tocado vivir.
– No hay que cerrarse al dolor, pues tarde o temprano termina por explotar afectando tu cuerpo y mente. Además es esencial mantener los espacios personales, y respetar esa privacidad. Así, si alguno desea estar solo para expresar su dolor, está en su derecho.
– No fijarse plazos. Este proceso psicológico seguirá su propio curso, dependiendo de la persona y del momento que vivía a la hora de sufrir la pérdida.
– Finalmente, acude a todos los recursos necesarios que te ayuden a convivir con tu dolor, como psicoterapias, cursos de aprendizaje, grupos de apoyo, etc.

Y lo más importante es que los padres a quienes les toque vivir éstas dolorosas circunstancias deben saber aprender a vivir sin el hijo.

Cuando ya se ha procesado el dolor se deben encontrar nuevas motivaciones para vivir sin el hijo perdido. Y enfocar sus vidas a nuevos caminos como, acercarse más a los demás hijos o, de no haberlos, recuperar la relación de pareja entre ambos, quizás un poco olvidada o sustituida por el cuidado del hijo al que han perdido.

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