¿Por que muere la capacidad de amar?


Sencillamente, cuando el grado de dolor es inmenso se cierra toda posibilidad de apertura a una nueva relación. Cuando se tiene la sensación de haberlo apostado todo por una persona, llegando a tocar el cielo en el tope de amor, y sin embargo, el resultado final ha sido pésimo. Sencillamente, porque se ha recibido, mucho menos de lo que se ha dado.

El corazón se agota por momentos, y esto es muy saludable, ya que en una situación de este tipo, la persona puede recuperar energías al centrarse nuevamente en sí misma. De este modo, descansa más, hace planes con sus amigos, cultiva los momentos de soledad, se rodea de las personas que de verdad le aportan cariño… Todos estos ingredientes son necesarios para el proceso de recuperación de una terapia emocional.

Sin embargo, hay personas que se quedan estancadas en lo negativo y por una decisión personal, deciden no volver a confiar en el amor ni a arriesgarse nunca más. Se trata de una posición complicada ante la vida ya que tal vez, esta arrogancia que causa el desamor puede llevar a perder grandes oportunidades.

Pero al final, muchas personas también renuncian al amor analizando el contexto general. Y es que, piensan que una vez que se supera la barrera de los cuarenta años, cuando tantas personas ya están casadas y con hijos, es muy difícil conocer a una media naranja en el entorno más cercano. Por tanto, tal vez se convencen a sí mismas para no sufrir y ser felices con aquello que tienen.

Sin duda, siempre se vive mejor con capacidad de amar (lo que no es sinónimo de estar en pareja). Pero cualquier herida necesita su tiempo de pausa, calma y tranquilidad para poder sanarse y cicatrizar de verdad. Sin duda, cualquier dolor se alivia con el paso de los meses, pero algunos dolores, no desaparecen nunca.

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