¿Escuchas a la razón o al corazón en el amor?


En la mayoría de las ocasiones, los seres humanos descubrimos que no es fácil amar, sencillamente, porque a veces, se producen mensajes contradictorios entre aquello que nos dice nuestra mente y aquello que nos dice nuestro corazón. La batalla que establecen, conocimiento y sentimientos puede llegar a ser muy fuerte y prolongarse, incluso, durante meses.

Pero el nivel de malestar que se produce a raíz de esta dicotomia interior también puede ser notable ya que la paz interior es imposible ante tal nivel de oposición de ideas y corazón. Escuchar a la razón es muy importante, porque generalmente, suele ser objetiva, está basada en datos concretos y en observaciones… Por el contrario, el corazón puede conducirnos a un autoengaño que nos dejará muchas heridas.

El amor, a veces, te ciega y no ve más allá. O tal vez sí, la razón sí que va más allá, sin embargo, no siempre atendemos nuestra voz interior tal y como debemos. No hacemos caso de nuestra intuición. Una intuición que puede tener un gran nivel de certeza.

Existen diferentes sensaciones que pueden llegarte a través de la razón, por ejemplo, la de saber que no eres correspondido, la de saber que la persona en la que te has fijado no te conviene y no te hace bien, la idea de que están jugando con tus sentimientos y sencillamente, te están utilizando, darte cuenta de que estás dando mucho más de lo que recibes… La lista de ideas que brotan de la mente en tales circunstancias pueden ser infinitas, sin embargo, más allá de la evidencia, a veces, el corazón no se da por vencido aunque luego la derrota sea mucho mayor. Lo mejor de todo es que razón y corazón vayan de la mano, es decir, caminen en una misma dirección y en línea recta.

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