El amor transformado en monotonía


Todo aquello que es monótono resulta aburrido. Así sucede, por ejemplo, en el caso de una película cuya trama resulta poco atractiva y visual. Pues bien, a veces, también hay temporadas de nuestra vida que pueden ser más o menos aburridas dependiendo de las circunstancias. En el momento inicial del enamoramiento, por ejemplo, la vida se vuelve perfecta, sólo tienes la capacidad de observar los aspectos positivos de lo que te rodea.

Por el contrario, en un momento de dudas y en una crisis sucede lo contrario. Del mismo modo, no siempre es fácil mantener el romanticismo cuando se tienen hijos, un trabajo de muchas horas y apenas se tiene tiempo para disfrutar de la intimidad de la pareja. Este es uno de los mayores problemas que surgen tras los años de convivencia. Algunas parejas pierden la ilusión por estar juntas y por compartir tiempo en común. De este modo, se va produciendo un enfriamiento y un distanciamiento progresivo a nivel mental.

Si te apetece reflexionar sobre la magia que puede llegar a tener una historia de amor tras más de una década te invito a ver una película entretenida protagonizada por el mismísimo Richard Gere y Susan Sarandon: ¿Bailamos? Una película que muestra cómo es posible volver a empezar de cero con más ilusión porque se conoce mejor al otro y porque se tiene una madurez diferente.

Asumir la monotonía no es más que entender que en la vida es imposible estar en un éxtasis continuo y en una euforia perpetua. El trabajo también se puede volver rutinario en ciertos momentos, al igual que ciertas amistades. La clave consiste en saber vivir esta rutina con ilusión. Un objetivo, que sin duda, puedes alcanzar si te lo propones.

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