El amor es libertad


Cada persona tiene una noción diferente del amor. Y tristemente, todavía existen personas que están ancladas en la idea de amar desde el sentimiento de pertenencia o de propiedad. La persona es una realidad trascendente que no es propiedad de nadie más que de sí misma. Es decir, cada uno es dueño de sus actos y de sus decisiones. Por ello, vivir desde un amor en el sentido de posesión es como estar en una cárcel que resulta agotadora. Por ello, conviene corregir esta idea para dar paso al amor como libertad. La libertad es esa cualidad vital, la mejor compañera de viaje en tanto que te permite vivir con la capacidad de tomar decisiones y elecciones en base a cada situación. El amor sano es aquel que te fortalece, te ayuda a mejorar como persona, te permite ser tú de verdad, sin límites, ni condicionantes.

Por ello, en un amor entendido como libertad, los celos no tienen sentido. Por otra parte, los amigos también siguen siendo muy importantes dentro de la relación en tanto que enriquecen tu rutina y son un punto de apoyo para ambos. De hecho, en el amor conviene aprender a respetar al otro y entender que tiene su libertad: tiene su propio criterio, su opinión, su punto de vista… Y dicho criterio puede ser totalmente diferente al propio. ¿Cómo puedes saber si te sientes libre dentro de una relación? Escuchando tus emociones. En la falta de libertad surge el miedo, estás en tensión, no puedes ser tú mismo, no te relajas, ni disfrutas porque solo piensas en agradar al otro por encima de ti mismo.

Para valorar la libertad del otro, previamente, debes potenciar la tuya a través de tu inteligencia, tu fuerza de voluntad y tu autoestima. El amor es libre, y cuanto más libre sea, mejor.

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