Disfrutar con la familia


Parece que la Navidad sea la época por excelencia a la hora de disfrutar del sabor del hogar. Por ello, los banquetes interminables y las conversaciones alrededor de la mesa son habituales en las fechas de fin de año. Sin embargo, alimentar los vínculos familiares y las relaciones con padres, hermanos, primos y tíos es algo que debe hacerse con cierta frecuencia a lo largo del año.

De lo contrario, se puede caer en la indiferencia. Por supuesto, en la familia puede suceder igual que pasa en el entorno de amigos, que existen personas con las que tienes más afinidad que con otras. Se debe tomar este punto como algo totalmente natural.

Conviene cuidar los detalles a la hora de potenciar el cariño con los más cercanos. Por ejemplo, siempre debes recordar las fechas del cumpleaños, felicitarles por sus logros, estar en los momentos importantes, apoyar en el sufrimiento, saber escuchar… Dentro de la familia existen dos figuras que son especialmente significativas: la madre y el padre.

Debes aprovechar el presente al máximo, estar con ellos y asumir que la diferencia generacional no impide disfrutar de momentos en común. De hecho, los padres se convierten en un apoyo constante para los hijos, en las personas más generosas y desinteresadas que existen. Mientras que en la infancia o en la adolescencia es imposible tener una relación de amistad con los padres, sencillamente, porque ellos son un referente de autoridad. Con la madurez sí es posible establecer conversaciones dentro de una relación de igualdad. Momentos que son muy enriquecedores por ambas partes. La familia es un bien que por suerte, sigue de moda en nuestro tiempo. De hecho, en plena crisis económica, el apoyo de los familiares se convierte en una necesidad para salir adelante gracias a la ayuda desinteresada y a la solidaridad.

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