Deja de preocuparte


Preocuparte porque todo salga perfecto en una relación de amor no es más que sufrir por creer que todo depende tu voluntad. Y lo que es peor, quien se preocupa demasiado luego también se juzga en exceso a sí mismo a la hora de pensar que no ha actuado del modo correcto, que debería haber dicho una cosa en vez de otra, o que podría haber tomado más la iniciativa. Deja de preocuparte, sencillamente, porque lo que tenga que ser será. Y también, porque no sólo está en tus manos conquistar al otro, es decir, el otro también tiene que mostrarse receptivo y capaz de seducirte a ti.

Existen personas que caen en tal punto de preocupación que incluso, llegan a la obsesión de pasar muchos meses o años detrás de una persona. Y su rechazo no hace más que aumentar la insistencia. En estos casos, conviene pensar más en uno mismo, mejorar la autoestima y el grado de aceptación interior. Pero especialmente, es esencial buscar otros temas en los que centrar la mente, mirar más allá porque hay un punto en que la mirada sólo se centra en esta parcela.

No te preocupes más y tal vez, cuando te relajes descubrirás que todo fluye mucho mejor cuando te sientes así de bien. No sólo anímicamente estarás más contento sino también físicamente. Porque al final, la frustracióon y la tristeza producen cansancio y falta de motivación en los planes sociales. Cuando vives amargado por un desamor, no te centras en las personas que tienes delante sino en el dolor que está en tu mente.

Aprende a disfrutar el presente, por ello, no te preocupes por el futuro ni por el pasado. Si la persona que te gusta no te corresponde, entonces, mira hacia otro lado. La vida es muy amplia y llena de matices.

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