Cómo saber quién es un amigo verdadero


La amistad verdadera es tan importante como el amor porque aporta seguridad y confianza en la vida del ser humano. Al igual que no es fácil construir una relación a largo plazo, tampoco es sencillo cultivar la amistad verdadera. De hecho, a pesar de que una persona puede tener una lista de amistades extensa, amigos verdaderos se tienen pocos. Hay que ser realista para entender que cuidar una relación así implica tiempo, dedicación y ganas. Por tanto, sería difícil conciliar una agenda en la que existe una lista interminable de buenísimos amigos.

Cómo reconocer a un buen amigo

Un buen amigo es esa persona con la que existe una conexión especial que supera el paso del tiempo. Es decir, en caso de vivir a kilómetros de distancia, cuando volvéis a veros sentís que no ha pasado el tiempo y te sientes como en casa. Hablas con total naturalidad de todo sin tener que empezar a construir nuevamente la relación desde cero.

Un amigo verdadero es aquel que está ahí cuando se lo pides por alguna razón importante. Pero conviene no idealizar la situación. Por perfecta que sea una amistad, las personas son humanas y cometen errores. Lo que diferencia a dos amigos verdaderos de dos personas que no lo son es que tienen la capacidad de estar por encima de esos obstáculos. El cariño es más fuerte que el orgullo y el recuerdo de los buenos momentos compartidos pesa más que las decepciones.

La confianza

Un amigo verdadero es aquel en quien puedes confiar y se convierte en testigo de tus confidencias. Respeta tu vida privada y no va contando esa información a terceros. Un amigo verdadero es aquel con quien disfrutas de tu tiempo de ocio de verdad porque es una persona especial para ti hasta el punto de que no puedes describir ese cariño con palabras.

1 comentario

  1. Mi poema, dedicado a un amigo verdadero, . . .

    MACLOVIO

    ¿Qué diremos de Maclovio?,
    ¿qué es triunfador?, . . . ¡es obvio!,
    ¿de qué nació en Villa Aldama,
    de su Veracruz que ama?

    ¿Las hazañas de su vida?,
    ¿de cómo emprendió subida?,
    ¿qué es el alma del negocio?,
    ¿qué no necesita socio?

    ¿Qué no le gusta el futbol?,
    ¿de que sabe de béisbol?,
    ¡no!, hoy hablemos del amigo,
    pongan atención les digo:

    La edad lo tiene curtido,
    así como es . . . ha sido,
    jamás cambiará el Señor,
    es caballero de honor.

    Adorador de sus hijos,
    diferentes acertijos,
    que le siguen buena huella,
    su sangre, puntas de estrella.

    Amante de Agustín Lara,
    lo viste elegante hada,
    ¿bohemio? . . . es el más bohemio,
    música tiene por premio.

    El es fuente laboral,
    muy atento, el más cordial,
    la calidad su estandarte,
    servir para él . . . un arte.

    De la amistad es cascada,
    ¡nadie le critique nada!,
    tiene Don que sabe a mando,
    Dios nos lo está cuidando.

    Amanece, anda, desanda,
    con su mujer Alejandra,
    poco sabe de descansos,
    de la calma y los remansos.

    ¿Qué a veces no está de humor?,
    hay que encontrarle el candor,
    ¿qué lo enoja cualquier cosa?,
    ¿su vida es color de rosa?

    A su forma, da cariño,
    le gusta brindar con vino,
    no ha perdido la humildad,
    exige siempre lealtad.

    Seguirá cumpliendo años,
    ¡qué nos sigan sus regaños!,
    él los dice sin desdén,
    deseándonos siempre el bien.

    Solo hay que conocerlo,
    así aprendí a quererlo,
    amigo, dueño, sin par,
    mariscos, restaurante-bar.

    El, es su propio regalo,
    ¿cantar?, que mejor halago,
    interpreta y nos callamos,
    Martín y él son hermanos.

    Es el hombre del amor,
    mas conoce el desamor,
    se llama Maclovio y qué . . .
    porque tiene, pues . . . con qué.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    México, D. F., a 05 de enero del 2013.
    Reg. SEP Indautor No. 03-2014-073110472600-14

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