Almas solitarias

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La soledad es una necesidad vital cuando hablamos de tener un espacio propio en la rutina diaria. El hecho de estar inmerso en una relación en la que no se valora la independencia emocional conduce al agotamiento, al sufrimiento y a la falta de amor entendido en su sentido pleno. Querer a alguien implica ayudarle a ser mejor persona, animarle en el cumplimiento de sus sueños, apoyarle en lo bueno y en lo malo, en definitiva, implicarte en su proceso de crecimiento. Dentro de dicho proceso de crecimiento, la soledad es un ingrediente necesario.

Tener necesidad de estar solo no implica renunciar a una relación de pareja. Simplemente, puede suceder que haya personas que necesitan más autonomía e independencia que otras para poder practicar la introspección, acercarse al silencio, mirar dentro de sí mismas, estar en calma y lejos de los demás… Lo mejor es tener una persona al lado que conozca las necesidades propias y las comprenda.

De este modo, el equilibrio sigue vigente en el seno de la relación. Pero si la otra persona es contraria a las propias necesidades y no las entiende, entonces, la relación puede volverse muy complicada porque aquel que necesita estar solo se siente agobiado y presionado cuando no respetan su espacio vital. Algunas personas llevan al extremo el deseo de estar solas, por ello, no tienen pareja. Evitan los eventos sociales que son multitudinarios y siempre buscan planes tranquilos para disfrutar.

Encontrar el equilibrio entre la soledad y la compañía es posible en una relación de pareja madura y bien entendida. Por ejemplo, no se respeta el espacio individual en el caso de dos personas que son dependientes al extremo y no hacen nada la una sin la otra. Por otra parte, también conviene precisar que a veces, la soledad es poco gratificante, así sucede cuando tienes una pareja que no te hace feliz.

6 comentarios

  1. Me siento solo y estraño aunque este rodeado de gente, muy solo sin nadie que le calor a mi corazón, sin nadie a quien entregar mi vida.

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