La frustración de las relaciones esporádicas


Ahora que el término “amigos con derecho” se ha vuelto una expresión de moda pero nada nueva, es importante analizar las implicaciones que tiene. Estas relaciones que no son formales y que se mantienen de manera esporádica, buscan un sentimiento ocasional de compañía o una satisfacción eventual de índole sexual, que a la larga se convierte en una forma de sentirse frustrado.

Con la justificación de no querer emprender una relación en serio, involucrarse con otra persona en una relación por momentos, conlleva involucrar (aunque no se quiera) sentimientos de pertenencia que en algún momento aflorarán y el no obtener lo que se decía no querer obtener, puede conllevar en una sensación de frustración al mismo tiempo que una de las partes puede sentirse utilizada.

Las relaciones por conservadoras que suenen para la mentalidad imperante de hoy, son las que mejor suelen funcionar. Es necesario tener un nivel de independencia alto y una madurez de criterio excepcional, para involucrarse sentimentalmente con alguien. Los amigos son amigos y no pueden involucrarse sexualmente porque eso desmerece la calidad de la amistad. Los amantes pueden llegar a ser amigos, pero no pueden lograr una relación esporádica, involucrándose con otras personas sin herir a otro y sin dejar de sentirse con una sensación de satisfacción física pero con confusión emocional.

A menos que se desee vivir todos los tortuosos caminos del amor, hay que permitir el acercamiento de alguien más, porque de lo contrario uno se expone a sentirse herido y abandonado cuando aún sin darse cuenta la relación se vaya estrechando. Ciertamente, el sexo no implica una relación a largo plazo pero cuando luego se decide emprender una relación intermitente, el conocimiento previo, la camadería y la confianza están ya claras y no desaparecerán por el nuevo estatus que se le de a la relación.

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