La filosofía del amor


El amor es un sentimiento pero a la vez, cuando es verdadero y se convierte en un proyecto de futuro, también es una decisión basada en la razón. Una promesa de respeto y de lealtad a la otra persona que deberás mantener más allá de las tentaciones habituales que puedes sentir en algún momento (atracción por alguien que no es tu pareja). Cualquier persona se siente bien cuando sabe que es correspondida por el otro, y de hecho, en el enamoramiento es habitual sentir emociones tan especiales como es nerviosismo o el cosquilleo en el estómago de saber que vas a ver al otro, mariposas en el estómago o incluso, también miedo de que algo falle y la historia no termine de cuajar.

Por otra parte, el amor también tiene un elevado grado de misterio ya que resulta inexplicable saber por qué te enamoras de una persona en concreto y no de otra. Pero todavía es más inexplicable que dos personas se encuentren en algún momento y sientan lo mismo. Está claro que el sentimiento no siempre surge de una forma automática por ambas partes, por ello, a veces, el amor pasa por una etapa previa de amistad.

El corazón tiene sus propias razones. Por ello, a veces, también existe una oposición entre sentimiento y razón. Y la verdad es que aunque se debe escuchar la voz del sentimiento también es verdad que la razón es la luz que ilumina tu vida. Por ello, cuando creas que alguien no te conviene, analiza bien tus motivos y no restes importancia a estas ideas.

El amor forma parte del destino humano y puede darse en diferentes grados y manifestaciones. Pasando por el compañerismo, la amistad, la familia, y en general, la sociabilidad. Pero está claro que el amor de pareja tiene algo de especial.

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