El amor egoísta te hace infeliz


El egoísmo a veces, se muestra como una cualidad inherente a la naturaleza del ser humano. Y es que, más allá de que el universo es perfecto e infinito, el hombre se comporta como si fuese el centro del mundo, es decir, como si fuese una entidad primera respecto a todo lo demás. De ahí que a cada persona, le preocupan sus necesidades y sus problemas primero y después, puede pensar en los temas de los demás.

Afortunadamente, el egoísmo se puede relativizar en tanto que no es aquello que más nos define cuando aprendemos a racionalizar las cosas y los sentimientos. ¿Por qué un amor egoísta no te hace feliz? Sencillamente, porque la naturaleza del propio amor es dar sin límites.

Esto se ve claramente en la relación que se establece entre una madre y un hijo a lo largo de toda la vida. Las madres tienen una capacidad que va más allá de lo humano a la hora de comprender a los hijos, estar allí en cualquier momento, perdonarles… Pues bien, en el seno de una relación de pareja también es positivo aprender a dar sin condiciones. Es decir, no medir cada paso que da el otro para valorar si es más o menos que lo que tú das. El cariño no se mide en cantidades sino en calidades.

Y además, también existe otra realidad. Y es que, dependiendo del momento en que se encuentre la otra persona puede que se sienta incapaz de dar porque necesita centrarse más en sí misma y en su mundo. El amor egoísta termina volviéndose artificial y también, obsesivo. Por tanto, es positivo aprender a vivir desde la generosidad que te permite saber que puedes mejorar la vida de aquellos que tienes a tu alrededor de una forma amable, positiva y esperanzadora.

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