Cuatro sentimientos presentes en las bodas felices

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El día de la boda, es una jornada de lluvia de sentimientos en donde las emociones están a flor de piel. No solo para los protagonistas, sino también, para los familiares directos que comparten la emoción directa de la alegría ajena. ¿Cuáles son los tres sentimientos presentes en las bodas felices?

Amor en letras mayúsculas

El amor lo envuelve todo ante la convicción de haber encontrado a esa persona compatible con quien compartir un futuro a partir de un compromiso de eternidad expresado de forma consciente, realista y cierta. El día de la boda es una jornada en la que el amor lo envuelve todo como una capa de magia.

Ilusión

Una ilusión que en gran medida, es el resultado de observar cómo todo se desarrolla según lo previsto después de tantas semanas de preparativos: elección del vestido de novia y el traje del novio, selección del banquete nupcial, envío de las invitaciones, elección de las flores y la joyería… Una cadena de detalles interminables que conduce a una fecha específica.

Alegría

La alegría de estar aquí y ahora, el uno frente al otro, compartiendo ante los invitados un momento de una historia de amor que los enamorados viven como única. La combinación de amor, ilusión y alegría es la ecuación emocional perfecta de la felicidad en una fecha que en realidad, no es más que eso. Es decir, la felicidad no termina con la boda sino que conviene seguir cultivándola en el futuro.

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Deseo

Deseo por dar un paso más en la historia. Convicción por la certeza de una boda vivida de forma consciente. Esperanza por aquello que está por venir. Gratitud por todo lo vivido hasta ahora, un camino que ha conducido a esta unión. Sin duda, una boda debe de ser, ante todo, feliz como instante de celebración.

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