Romanticismo para compensar el desgaste de la relación


Después de años de amor en pareja es normal que las cosas no sean como al principio. Pretender que fueran igual puede hacer sufrir mucho más al tener una visión ideal del amor. Por ello, el romanticismo en esencia tiene más peso en una relación estable después de un tiempo de convivencia que en los inicios del noviazgo cuando por sí mismo, todo resulta más romántico, más novedoso e interesante. Al inicio de una historia no hay nada que te apetezca más que estar con la persona que te gusta, sin embargo, a los siete años de noviazgo, las cosas son muy diferentes.

Te gusta estar con con tu pareja, pero también con tus amistades, con tu familia y también, te gusta estar solo y disfrutar de tu espacio y de tu autonomía. A lo largo de los años la relación puede desgastarse como consecuencia de la rutina, de la falta de comunicación, de la falta de intereses comunes… Por ello, el romanticismo tiene el efecto creativo de sorprender a la otra persona, hacerle sentir querida y especial. Cada persona entiende por romanticismo algo diferente en base a su modo de pensar y de sentir, es decir, lo que puede resultar romántico para alguien no lo es para otro. Por ello, hasta los gestos más sencillos pueden tener un carácter romántico cuando la finalidad es hacerle la vida bonita y agradable al ser amado.

Además, en una pareja no sólo existe amor sino también, amistad. Por ello, a través del romanticismo también se puede potenciar mucho más la vertiente del sentimiento amoroso. Una vez que una pareja tiene hijos, tiene menos tiempo y espacio para disfrutar como pareja, por ello, hacer un viaje de vez en cuando, aunque sea de fin de semana, puede resultar romántico para recuperar la chispa y tener más intimidad.

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