La pareja en la estructura social


Muchos especialistas entienden la pareja como una estructura social. Las decisiones que se toman entre dos afectan a un conjunto. La exclusividad es el elemento fundamental que mantiene en unión a la pareja. Se comparten determinados elementos como el cuerpo y bienes materiales… Todo en perfecta armonía con el fin de refugiarse de los problemas y de los ataques exteriores.

La forma actual de iniciar una relación pone en juego las estrategias del enamoramiento. Pero para que la pareja siga de la mano es necesario construir a partir de “este enamoramiento” la intimidad, que consiste en conocerse, abrirse, comunicarse, contando con que el otro te comprenda y acepte.

Actualmente el consumismo y la ideología hedonista son decisivos en que cada vez se realicen menos matrimonios oficiales, manteniéndose las relaciones a nivel de noviazgo, muchas veces indefinido y sin una presión social que les lleve a plantearlo… Y es que según avanzan los años, las personas se casan menos.

Un número significativo de parejas se plantean el matrimonio porque desean tener descendencia. No obstante, las cifras revelan cómo ha incrementado el número de hijos que nacen fuera del matrimonio. Los países nórdicos son un claro ejemplo de ello.

Las estadísticas afirman que “estar casado” conlleva a una mejor salud mental y física y como consecuencia mayor felicidad. De hecho, las personas que viven en estado de pareja comprometida, tienen más y mejores relaciones sexuales y más apoyo social.

Recuerda que una de las necesidades psicológicas básicas que precisa todo ser humano es “amar y ser amado”. La familia es el lugar idóneo donde se nutren los afectos. Enseñar a tus hijos a cosechar buenos sentimientos, le aportará aspectos clave para que en su vida adulta también encuentre al “amor de su vida”. Así podrán compartir experiencias únicas y nuevamente el ciclo se pondrá en marcha: Transmitirán a sus hijos (tus nietos) lo que tú les comunicaste con tanto cariño.