Un jefe por novio


Todos los días laborales acudes puntualmente a tu puesto de trabajo renovada. La ilusión por arreglarte cada mañana te hace aparecer impecable ante tus compañeros de trabajo. Pero tú sólo tienes en la cabeza una obsesión: estar lo más atractiva posible para sorprender a tu novio ¡casualidades de la vida… resulta que también es tu jefe!

Hay que ser realista. Partimos de que son relaciones complicadas. Sobre todo se establecen unos roles profesionales que puede perjudicar la buena armonía de la relación sentimental. Sin embargo, no todos son obstáculos. Trabajar juntos puede contribuir a que aportéis mayor rendimiento a los proyectos de la empresa en la que os veis involucrados. “Lo que no sabe uno, lo puede proporcionar el otro”.

En otro sentido, surgirán las dudas… Mucha gente cuestionará si realmente estás preparada para el puesto o, por el contrario, si te han ascendido o mantenido en un cargo concreto por el hecho de estar emparejada con un superior. Ante tal situación lo mejor es ser una misma, mostrando seguridad y tranquilidad.

Otra condición es la discreción. Separa radicalmente lo que es trabajo de lo que es amor. No te queda otro remedio que cumplir estrictamente con los objetivos profesionales marcados por tu novio en el trabajo. Sé seria y responsable y no caigas en los favoritismos. En lo que esté en tu mano huye de crear una mala atmósfera laboral con los compañeros. ¡Eso sí, cuántas menos explicaciones personales, mejor!

Seguramente donde hallarás mejor comprensión y consejos sobre tu situación será en el entorno familiar. Comenta tus inquietudes con los padres, ellos siempre quieren lo mejor para ti.

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