Un apoyo ante la enfermedad


Es conveniente afrontar la enfermedad como una prueba de fuego de la que saldremos airosos: reforzados física y psicológicamente. A veces la vida pone obstáculos difíciles de superar. En los casos en que las dolencias persistan, has de aprender a convivir con ellas y aprovechar la ocasión para fortalecer otros aspectos antes descuidados.

Las personas luchadoras se hacen más fuertes a raíz de padecer una enfermedad. Sin embargo, en el transcurso de la misma necesitamos sentirnos queridos y comprendidos. Es la oportunidad perfecta para que tu pareja te demuestre su amor verdadero.

Ante todo, hay que adoptar una actitud metal positiva ya que es la mejor forma de ayudar a tu compañero/a a superar los continuos inconvenientes que pueden desarrollarse. El sistema inmunológico reacciona mucho mejor si eres optimista. El cerebro tiene el poder suficiente como para mejorarte o enfermarte del todo, y eso depende de tí exclusivamente. Fuera envidia, celos, ira. Estas emociones provocan un incremento en la producción de determinadas hormonas, como son la epinefrina, norepinefrina y adrenocorticotropina.

Conviene aplicar en la vida de pareja dos consejos fundamentales de toda la medicina: la prevención y la curación. Existen dos tipos de enfermedades: las físicas o corporales y las psicológicas o mentales. En ambas circunstancias necesitarás continuas atenciones para la sanación de la alteración de la salud que sufres.

Los diferentes especialistas facilitan las claves para restablecer un estado saludable en la persona:

1) Dependiendo de caso el uso de fármacos elimina del organismo al invasor que produjo la enfermedad.

2) Es importante proveer al cuerpo de defensas adecuadas en sus células para frenar y eventualmente eliminar al invasor.

3) Se recomienda poner el cuerpo en baja actividad o en reposo para que toda su energía se dedique a combatir la enfermedad.

4) Tomar la alimentación correcta para la sanación.

5) Si la enfermedad es producto del mal ambiente, entonces cambiar de ambiente o cambiar al ambiente.

6) Cuando la enfermedad es producto de desequilibrios internos del cuerpo, proporcionarle los elementos necesarios para regresarlo a su equilibrio interno.

7) Si la enfermedad es producida por una alergia, el mejor remedio es averiguar cuál elemento la produce, y evitarlo.

En definitiva, la paciencia y la comprensión serán las armas más idóneas para obtener a corto o largo plazo buenos resultados.

Tus primeras vacaciones con amor


Tu relación sentimental va sobre ruedas. Han pasado seis meses desde la primera cita y los detalles amorosos crecen en cada encuentro.

Decides planificar un viaje…Será el primer desplazamiento a un lugar diferente, fuera de la rutina de la ciudad donde os conocisteis. Es un avance importante porque con esta experiencia ambos pondréis a prueba vuestra compatibilidad para la convivencia.

Entonces te sobrevienen las inseguridades: ¿cómo debo comportarme? “Soy cariñoso pero tampoco quiero parecer un pesado”, ¿qué tipo de ropa y complementos meto en la maleta para sorprender? ¿Quién ha de llevar el peso en cuanto a la organización del viaje? ¿Debo hacer pública entre mis amistades esta salida o la mantengo en secreto?

Lo que es realmente esencial es de asegurarte si ambos estáis preparados para disfrutar del viaje. Hay que buscar un destino que permita realizar actividades en las que los dos os encontréis a gusto. Además deja claro el tema de las finanzas ¿Invitas tú o pagáis a medias? ¿Piensas ahorrar algunos euros parando en un hotel de menor categoría o prefieres pasar unas pocas noches en un hotel de cinco estrellas? Un consejo es diseñar un plan de acción antes de que el viaje comience.

Ya has confeccionado una lista con los posibles lugares con encanto para pasar una estupenda semana. No sabes si decantarte por Isla Mauricio y sus playas paradisíacas, el romántico Bora-Bora, la enigmática Córdoba, la bahía de Santander o saborear las actividades del Turismo Activo y Ecoturismo de Castilla-La Mancha.

Esta noche vas a quedar con tu “amorcito” para dar salida a los últimos preparativos. La aventura todavía no ha comenzado pero la emoción está servida.

Novios desde la adolescencia


Desde tiempos remotos y hasta finales del siglo XX era muy común que los noviazgos comenzaran a los quince o dieciséis años y que la boda se celebrara alrededor de los veinte. Pero dicha costumbre ha cambiado en los últimos años y ahora lo más común es retrasar ambas cosas.

Las razones son fáciles de entender: ahora son muchos los jóvenes que prefieren vivir su vida de manera independiente, aprovechar para estudiar, compartir piso con amigos o compañeros de trabajo, viajar y madurar por sí solos de manera que prolongan sus años de juventud hasta pasados los 25.

Por ello, en la actualidad no es habitual encontrar parejas estables en los institutos, sino más bien amistades con derecho a roce, más conocidas entre la jerga juvenil como rollos o líos. También existe la posibilidad de que surja el amor, como no, pero incluso en estos casos es muy probable que la relación se rompa por diversas circunstancias.

Muchas parejas que comienzan a salir en la adolescencia viven un amor loco e intenso, lleno de pasión y que, sobre todo durante las primeras semanas, parece que va a mover montañas, pero lo cierto es que una buena parte de estas parejas, incluso las que duran más de cinco años, acaban rompiéndose debido a los cambios de personalidad que se producen en uno, en otro o en ambos.

Todo lo expuesto no es, en ningún caso, un paradigma que cumplan todas las parejas del mundo, pero sí es lo más habitual, al menos, en los países occidentales. Y es que la forma de vida que se plantea la mayoría de los jóvenes hoy en día no es compatible con una pareja, ya que no tienen visión de futuro hasta que comienzan a acercarse a los treinta, edad que ya sí les parece adecuada para convivir con su pareja, casarse, comprarse una casa e incluso tener hijos.

La decisión de romper


Cuando decides romper con la persona con la que llevas un tiempo compartiendo tu vida, las dudas pueden surgir. Después de conocer a alguien durante tanto tiempo, se debe saber qué se espera de ella y cuál va a ser vuestro final. Todos tenemos defectos y todos debemos soportar cosas que, a veces, son difíciles de ignorar. Cuando tomes la decisión de romper plantéate algunos temas:

– Busca un buen apoyo
Tus verdaderos amigo, serán lo mejor que puedas tener a tu lado. Te llamarán y te preguntarán que tal estás y se preocuparan por que vuelvas a salir de nuevo. Todas estas acciones, conseguirán que el dolor de la ruptura se calme antes.

– Limpia
Vende, regala, tira, todas las pertenencias de tu ex. También, puedes pedirle directamente que se lleve todo antes de salir por la puerta. Muchos objetos podrán volverte débil y creer que tu decisión no ha sido la correcta.

– Céntrate en ti
¿Has pensado en ponerte en forma? ¿Productos de belleza nuevos? ¿Cambio de look? Ahora es el momento de hacerlo. En lugar de quedarte en casa llorando con una imagen de esa persona entre tus manos, muévete y comienza a pensar en ti y en todas esas nuevas posibilidades que te están esperando fuera.

– Rompe con las relaciones sexuales
No es tan difícil de conseguir. Por mucho que te puedas sentir bien en ese momento piensa que emocionalmente ya no quieres estar unida a esa persona. Seguir manteniendo relaciones os confundirá más a los dos. El sexo lo complicará todo mucho más. Recuerda: has roto, y debes romper con todo.

Las relaciones a distancia pueden funcionar


Vivimos en un planeta cada vez más globalizado, lo que supone que sea más que habitual trasladar a un empleado a una sucursal o sede de la empresa en otra ciudad o país. Lo mismo ocurre con los estudiantes que, sedientos de conocer mundo y aprovechando las facilidades que se les ofrece, pasan un curso en otro instituto, otra Universidad u otra escuela.

Por todo ello, en los tiempos que corren son muchas las parejas que sufren esta experiencia. Pero el efecto no es siempre negativo para la relación. Aunque no vamos a negar que un buen número de hombres y mujeres es incapaz de soportar la separación física de su cónyuge o novio, también hay que reflexionar para encontrar la manera de sobrellevarlo.

Si nos ponemos en el papel del que tiene que abandonar su residencia, lo primero que debemos hacer, es hablar con la pareja antes de tomar una decisión, sobre todo si convivimos con ella. En esa conversación previa deben quedar claros puntos tales como las razones del traslado y valorar las ventajas y los inconvenientes de la separación. Pero sobre todo ambas partes deben estar de acuerdo en que uno de ellos abandone su hogar, porque de lo contrario, se provocará un problema que podría haberse solucionado a tiempo.

Una vez que se haya dado el paso, y tanto si somos el que se va como si somos el que se queda, debemos intentar adaptar nuestra vida a la ausencia del otro sin que ello se convierta en un infierno. Para eso, debemos centrarnos en nuestras actividades cotidianas y no abandonar nuestros hobbies, pero sin olvidar que debemos cuidar nuestra relación, lo cual sólo puede hacerse manteniendo el contacto diario, que gracias a las nuevas tecnologías es muy sencillo: móviles, videoconferencias, chats, redes sociales…

Pero todos sabemos que ni siquiera internet puede sustituir a un abrazo, una cena o una simple conversación con la persona a la que queremos, por lo que es muy importante que los encuentros sean lo más habituales que el tiempo y el dinero os permita. Además, a pesar de sus múltiples desventajas, las relaciones a distancia tienen un claro punto a su favor, y es que cada vez que la pareja se reúne, se viven momentos intensos, inolvidables y exentos de absurdas discusiones, inevitables en la vida diaria.

La temida convivencia en pareja

Toda relación de cualquier tipo vive inexcusablemente una serie de etapas que pueden aparecer en un orden u otro. La primera señal, el primer beso, pero también las fases negativas como la primera pelea o la primera mentira son inevitables en la mayoría de las parejas, pero también necesarias para conocerse y convencerse de que están hechos el uno para el otro.

Cada pareja evoluciona de una manera y, de hecho, algunas mejoran y otras empeoran por lo que en definitiva siempre hay dos opciones: o ponen punto y final a la relación o, simplemente, adaptarse. Lograr esto último no es nada fácil y para conseguirlo hay que partir de una premisa: tener claro que todos somos diferentes, y que en la mayoría de los casos cada uno se ha educado en un hogar, en un barrio, en un colegio o en una ciudad diferente al del otro, lo que se traduce en que algo que puede ser obvio para uno, es completamente ajeno al otro y a la inversa.

Todos estos contrastes, latentes al principio, se manifiestan en todas las relaciones con el tiempo y se acentúan cuando se da uno de los pasos más temidos: la convivencia. Para evitar los casi generalizados problemas de lo que significa compartir un hogar, debemos tener siempre presente que cada uno se crió de una manera y, sobre todo, diferenciar entre lo que es verdaderamente relevante y, por tanto, merece ser discutido – como la compra de una casa – y lo que es completamente trivial, como el lugar en que se guardan los cereales o la manera de hacer la cama.

En definitiva, debemos aceptar la manera de hacer las cosas del otro, escuchar sus opiniones, y abrir nuestra mente para intentar llegar a acuerdos, ya que hay muchas formas válidas de realizar las tareas del hogar y de organizar las cuentas, por poner un par de ejemplos. Pero sobre todo lo que siempre debemos evitar es convertir nuestra relación en un tira y afloja constante porque así no hay quien viva.

Relaciones sin futuro


La vida es corta, por lo que todo el mundo desea vivirla feliz y con intensidad. No todo el mundo tiene la suerte de encontrar a su pareja perfecta a la primera de cambio. Poco a poco, irás aprendiendo que existen algunas formas de saber si esa relación que estás manteniendo será a largo plazo o no. Es mejor que te conozcas a la perfección antes de comenzar con una relación de máximo compromiso y más adelante arrepentirte.

No todas las personas son maravillosas y aunque, al principio, todo es maravilloso, pronto ese magnetismo puede desaparecer y te puedes sentir como un perdedor/a. No puede haber nada peor que pensar que tu vida es miserable, y que la culpa de todo lo sucedido es tuya. Sentirse culpable es lo peor que puedes hacer, seguro que si hubieras analizado un poco mejor su actitud, te hubieras dado cuenta de que esa persona no era lo que imaginabas:

– Desaparecida en combate
Si lo piensas, esa persona que creías que te quería, desaparecía en los momentos más insospechados. Eso no está nada bien.

– El juego de las responsabilidades
Una persona que no quiere asumir responsabilidades y que intenta dar “la vuelta a la tortilla” no es nada aconsejable. Alguien que es incapaz de asumir responsabilidades, retos y funciones en la pareja no será un buen partido para ti. En la pareja no puedes existir excusas tontas con tal de no responsabilizarse.

– Sentirse vulnerable
Una persona que no confía en sí misma no será capaz de darte el respeto y el amor que tú necesitas. Su inseguridad interior se mantendrá firme y conseguirá que la indiferencia hacia ti se haga mucho mayor.

Cómo ser feliz con mi pareja


Ser feliz no es tan complicado. Todos somos diferentes pero al final todos tenemos el mismo objetivo. La mayoría de las personas nos conformamos con bien poco, muchas veces los pequeños detalles son los que más felicidad nos aportan. Sigue estos consejos y te darás cuenta que las relaciones sentimentales son hermosas y que sí es posible alcanzar el éxito absoluto con tu pareja.
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Los nervios de la primera cita


Lo más normal del mundo: estar nervioso y confundido antes de llegar al lugar donde has quedado con esa persona que vas a empezar a conocer. La primera cita, sobre todo, se centra en causar una buena impresión a la otra persona. Puedes pasar horas ensayando delante del espejo tus movimientos y tus miradas pero debes recordar que eso no es lo único ni lo más importante de la noche. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar en esa primera cita:

– Esta primera cita, puede realizarse en un lugar muy íntimo pero eso no significa que se vayan a producir más, ya que puede que finalmente no quieras nada con esa persona. Recuerda que debes centrarte en la cita, así que intenta no hablar durante demasiado tiempo por el móvil. Ponerlo en silencio puede ser una buena solución.

– Arréglate teniendo en cuenta el lugar en el que habéis quedado. Usa tu buen juicio y no exageres demasiado ni tus complementos ni tu maquillaje. Tu aspecto debe ser agradable, sencillo, elegante y sexy. No intentes parecer una pantera que ha salido a cazar a su presa.

– Durante la primera cita, los dos querréis saber más cosas el uno del otro. Explícale tus gustos o tus aficiones pero no des demasiados detalles sobre lo que hacías con otras parejas o los grandísimos problemas que tienes en el trabajo. Las conversaciones deben realizarse de forma natural y no aburrir al compañero. No te quejes por todo.

Ser atento con tu pareja


Vivir con una persona la que le cuesta expresar sus sentimientos, puede ser muy difícil. Mostrar el cariño y el amor que se siente hacia la pareja es importante, ya que, si esto no se hace, la otra persona puede llegar a pensar que en realidad no le quieres. Besos, caricias, abrazos, palabras dulces, etc. nunca sobran en las relaciones y deben salir de forma natural para que tu pareja sienta que estás a su lado.

Algunas personas, según va pasando el tiempo en la relación, dejan de ser atentas con su pareja ¿por qué sucede esto? Puede que esa persona no esté pasando por uno de sus mejores momentos o, simplemente se esté desencantado de la relación. No dejes que esto suceda con tu pareja. Al igual que a ti te gusta que te digan cosas bonitas a él o ella le pasa lo mismo.

Simplemente, el hecho de felicitar a tu pareja por algo que acaba de hacer, puede hacerla sentirse inmensamente feliz. Es muy agradable oír cosas bonitas de una mujer o un hombre a la que quieres y mantienes una vida íntima. No te descuides y no dejes de felicitar y decir cosas cariñosas a tu pareja.

Si notas, como tu pareja te reclama cierta atención, debes analizar la situación. ¿Te estás descuidando por problemas personales? ¿La relación ya no es para ti lo que era antes? Realízate preguntas como estás y analiza tus respuestas. Puede que simplemente sea un descuido o que en realidad esté pasando algo con tu pareja.