La temida convivencia en pareja

Toda relación de cualquier tipo vive inexcusablemente una serie de etapas que pueden aparecer en un orden u otro. La primera señal, el primer beso, pero también las fases negativas como la primera pelea o la primera mentira son inevitables en la mayoría de las parejas, pero también necesarias para conocerse y convencerse de que están hechos el uno para el otro.

Cada pareja evoluciona de una manera y, de hecho, algunas mejoran y otras empeoran por lo que en definitiva siempre hay dos opciones: o ponen punto y final a la relación o, simplemente, adaptarse. Lograr esto último no es nada fácil y para conseguirlo hay que partir de una premisa: tener claro que todos somos diferentes, y que en la mayoría de los casos cada uno se ha educado en un hogar, en un barrio, en un colegio o en una ciudad diferente al del otro, lo que se traduce en que algo que puede ser obvio para uno, es completamente ajeno al otro y a la inversa.

Todos estos contrastes, latentes al principio, se manifiestan en todas las relaciones con el tiempo y se acentúan cuando se da uno de los pasos más temidos: la convivencia. Para evitar los casi generalizados problemas de lo que significa compartir un hogar, debemos tener siempre presente que cada uno se crió de una manera y, sobre todo, diferenciar entre lo que es verdaderamente relevante y, por tanto, merece ser discutido – como la compra de una casa – y lo que es completamente trivial, como el lugar en que se guardan los cereales o la manera de hacer la cama.

En definitiva, debemos aceptar la manera de hacer las cosas del otro, escuchar sus opiniones, y abrir nuestra mente para intentar llegar a acuerdos, ya que hay muchas formas válidas de realizar las tareas del hogar y de organizar las cuentas, por poner un par de ejemplos. Pero sobre todo lo que siempre debemos evitar es convertir nuestra relación en un tira y afloja constante porque así no hay quien viva.

Relaciones sin futuro


La vida es corta, por lo que todo el mundo desea vivirla feliz y con intensidad. No todo el mundo tiene la suerte de encontrar a su pareja perfecta a la primera de cambio. Poco a poco, irás aprendiendo que existen algunas formas de saber si esa relación que estás manteniendo será a largo plazo o no. Es mejor que te conozcas a la perfección antes de comenzar con una relación de máximo compromiso y más adelante arrepentirte.

No todas las personas son maravillosas y aunque, al principio, todo es maravilloso, pronto ese magnetismo puede desaparecer y te puedes sentir como un perdedor/a. No puede haber nada peor que pensar que tu vida es miserable, y que la culpa de todo lo sucedido es tuya. Sentirse culpable es lo peor que puedes hacer, seguro que si hubieras analizado un poco mejor su actitud, te hubieras dado cuenta de que esa persona no era lo que imaginabas:

– Desaparecida en combate
Si lo piensas, esa persona que creías que te quería, desaparecía en los momentos más insospechados. Eso no está nada bien.

– El juego de las responsabilidades
Una persona que no quiere asumir responsabilidades y que intenta dar “la vuelta a la tortilla” no es nada aconsejable. Alguien que es incapaz de asumir responsabilidades, retos y funciones en la pareja no será un buen partido para ti. En la pareja no puedes existir excusas tontas con tal de no responsabilizarse.

– Sentirse vulnerable
Una persona que no confía en sí misma no será capaz de darte el respeto y el amor que tú necesitas. Su inseguridad interior se mantendrá firme y conseguirá que la indiferencia hacia ti se haga mucho mayor.

Cómo ser feliz con mi pareja


Ser feliz no es tan complicado. Todos somos diferentes pero al final todos tenemos el mismo objetivo. La mayoría de las personas nos conformamos con bien poco, muchas veces los pequeños detalles son los que más felicidad nos aportan. Sigue estos consejos y te darás cuenta que las relaciones sentimentales son hermosas y que sí es posible alcanzar el éxito absoluto con tu pareja.
SEGUIR LEYENDO «Cómo ser feliz con mi pareja»

Los nervios de la primera cita


Lo más normal del mundo: estar nervioso y confundido antes de llegar al lugar donde has quedado con esa persona que vas a empezar a conocer. La primera cita, sobre todo, se centra en causar una buena impresión a la otra persona. Puedes pasar horas ensayando delante del espejo tus movimientos y tus miradas pero debes recordar que eso no es lo único ni lo más importante de la noche. Aquí tienes algunos consejos que te pueden ayudar en esa primera cita:

– Esta primera cita, puede realizarse en un lugar muy íntimo pero eso no significa que se vayan a producir más, ya que puede que finalmente no quieras nada con esa persona. Recuerda que debes centrarte en la cita, así que intenta no hablar durante demasiado tiempo por el móvil. Ponerlo en silencio puede ser una buena solución.

– Arréglate teniendo en cuenta el lugar en el que habéis quedado. Usa tu buen juicio y no exageres demasiado ni tus complementos ni tu maquillaje. Tu aspecto debe ser agradable, sencillo, elegante y sexy. No intentes parecer una pantera que ha salido a cazar a su presa.

– Durante la primera cita, los dos querréis saber más cosas el uno del otro. Explícale tus gustos o tus aficiones pero no des demasiados detalles sobre lo que hacías con otras parejas o los grandísimos problemas que tienes en el trabajo. Las conversaciones deben realizarse de forma natural y no aburrir al compañero. No te quejes por todo.

Ser atento con tu pareja


Vivir con una persona la que le cuesta expresar sus sentimientos, puede ser muy difícil. Mostrar el cariño y el amor que se siente hacia la pareja es importante, ya que, si esto no se hace, la otra persona puede llegar a pensar que en realidad no le quieres. Besos, caricias, abrazos, palabras dulces, etc. nunca sobran en las relaciones y deben salir de forma natural para que tu pareja sienta que estás a su lado.

Algunas personas, según va pasando el tiempo en la relación, dejan de ser atentas con su pareja ¿por qué sucede esto? Puede que esa persona no esté pasando por uno de sus mejores momentos o, simplemente se esté desencantado de la relación. No dejes que esto suceda con tu pareja. Al igual que a ti te gusta que te digan cosas bonitas a él o ella le pasa lo mismo.

Simplemente, el hecho de felicitar a tu pareja por algo que acaba de hacer, puede hacerla sentirse inmensamente feliz. Es muy agradable oír cosas bonitas de una mujer o un hombre a la que quieres y mantienes una vida íntima. No te descuides y no dejes de felicitar y decir cosas cariñosas a tu pareja.

Si notas, como tu pareja te reclama cierta atención, debes analizar la situación. ¿Te estás descuidando por problemas personales? ¿La relación ya no es para ti lo que era antes? Realízate preguntas como estás y analiza tus respuestas. Puede que simplemente sea un descuido o que en realidad esté pasando algo con tu pareja.

Evitar las tentaciones


Todas las relaciones pasan por diferentes etapas y la gran mayoría de una manera u otra, se han sentido tentados a ser infieles en algún momento de sus vidas. Pero una cosa es pensarlo y enseguida borrarlo de la mente, y otra muy distinta es ser infiel o pensar seriamente en llevarlo a cabo.

Si te sientes tentado/a, piensa en las consecuencias que podría tener antes de ser infiel:

• Piensa en el daño que podrías hacerle a tu pareja si se entera. Para ello, ponte en su lugar. Analiza el daño que a ti te haría la situación contraria.
• Ten en cuenta el enorme esfuerzo que implica. Cuando tienes dos relaciones debes pensar cuidadosamente la estrategia de mentiras y coartadas para evitar que tu pareja te descubra. Además te llevará mucho tiempo y te agotará mentalmente y reduciendo tu rendimiento en el trabajo o la vida en familia.

• Imagina los apuros y los viajes. Podrás ver a tu amante en esos pequeños momentos libres que tenías para relajarte. Ahora solo los dedicarás para estar un rato juntos y volver enseguida a tu casa.

• Suma el dinero que te costará. Tener un amante conlleva gastos de cenas, caprichos, etc. Suma esto a los gastos de tu casa.

• Imagina qué hará tu amante si lo dejas. Hay amantes que no comprenden por qué la familia está primero. Antes ser infiel si no hay solución con tu pareja, sepárate. Y así evitarás ser víctima de venganzas de amantes despechados.

Visualiza la separación. Si engañas, el otro no te volverá a tener confianza y es probable que te pida el divorcio. Imagina la separación y las consecuencias que conlleva como: cambiar de vivienda, la custodia de los hijos(si los hay), etc.

Diferencia de edad: ellas más mayores que ellos


El hecho de que una mujer desee una pareja mucho más joven que ella, es un fenómeno que se está dando cada vez con más frecuencia. Tal vez existe desde siempre, pero la mayor tolerancia social ha hecho que se vuelva más evidente y que a su vez se animen aquellas que antes no lo hubieran hecho.

En la realidad el que un hombre busque mujeres más jóvenes, tiene una aceptación social mucho más amplia que si la situación es la inversa. Lo más destacable de este asunto no es un tema de edad, sino si la relación es pareja en todos los sentidos.

Por supuesto que ambas personas deben ser adultas independientemente de la diferencia de edad que haya entre ellos. Es bastante obvio lo que lleva a mujer a buscar una pareja de la edad de sus hijos o nietos, y la persona joven que busca una pareja con mucho más madura, frecuentemente también es claro lo que busca.

En general la persona mayor de esa pareja, tiene un rango socio-económico mucho más elevado.
En la mayoría de los casos buscan una relación más ligera y fresca. Los hombres adultos tienen muchas más experiencias vividas y muchos no quieren compromisos ni saber nada de relaciones sólidas y serias.

En cambio, los hombres jóvenes no tienen esta carga emocional y hay una mayor libertad para relacionarse.
En estas relaciones no siempre hay deberes ni necesidad de promesas, aunque por supuesto la relación puede tomar un camino de mayor compromiso.

No necesariamente quiere decir que el miembro más joven de la pareja busque siempre dinero. El poder tiene un enorme atractivo en sí mismo, pero en muchos casos puede existir amor verdadero. No olvidemos que el amor no tiene edad.

Atracción física o sentimental


Atraer a un hombre puede convertirse en una tarea algo difícil si no se tiene mucha práctica. El secreto está en aprender cómo funciona la ley de la atracción masculina. Aunque te parezca que podemos generalizar un poco, para que te centres mejor en tu nueva misión amorosa, lo primero que debes hacer es dividir a los hombres en dos categorías: los que buscan mujeres sólo por el placer físico y los buscan algo más que una noche de sexo.
SEGUIR LEYENDO «Atracción física o sentimental»

Parejas posesivas


Uno de los mayores problemas en las relaciones amorosas, es tener una pareja posesiva y celosa. Debes descubrir poco a poco si la persona con la que estás es posesiva, ya que esto os puede traer muchos problemas. Muchas personas pasan de amar y adorar a alguien al querer tener un completo dominio de cada uno de sus movimientos.

La mayoría de este tipo de personas, no tienen una gran confianza en sí mismos y tratan de hacer que su pareja se transforme en alguien que tiene total dependencia de ellos para así sentirse más seguros y con una mayor dignidad. Esto, no es fácil de observar al principio de la relación pero, poco a poco, irán evidenciándose los síntomas de la posesión.

Comenzará a poner problemas cuando vas a quedar con tus amigos o familia. Según esa persona, lo mejor es que paséis mucho más tiempo juntos los dos solos. Tu vida personal y tu vida social pronto tomarán el asiento de la parte trasera de la relación, mientras que sus gustos y sus prioridades se sentaran en el asiento del conductor.

Te harán creer en la suerte que has tenido de encontrar una persona como él. No hagas caso y no centres tu vida en esa persona. No debes descuidar tus amistades de siempre por mucho que a esa persona no le agraden. No debes olvidar que una cosa es que quieras estar con alguien que te cuide y te proteja, esto es muy diferente a una persona que sólo quiera poseerte y convertir tu vida en un infierno.

Conservar la intimidad


La intimidad es la situación por la que dos personas se profesan cariño y comparten con la mayor liberalidad posible sentimientos, ideas y procederes.

Aunque esta es diferente para cada persona y pareja, la intimidad suele proporcionar y caracterizarse por un sentimiento de aceptación, confianza y ternura que ambos miembros de la pareja se proporcionan. Así mismo se puede hablar de ciertos aspectos más o menos comunes que facilitan y mantienen la construcción de la intimidad.

La capacidad que una persona tiene para relacionarse de manera íntima con otras depende en gran medida de la capacidad que tenga para relacionarse consigo misma. La autoaceptación y un nivel adecuado de autoestima son fundamentales en este sentido.

Siempre que se mantenga una relación de intimidad se debe conservar una identidad personal. El hecho de querer satisfacer los deseos y necesidades de la pareja, no deben estar en todo momento por encima de las propias necesidades, principios y valores.

No se presenta de manera estable y en el mismo grado de intensidad, sino que puede fluctuar a lo largo del ciclo de la relación.

Para el buen desarrollo de la intimidad es necesaria la existencia por parte de ambos miembros de la pareja de participación, confianza, predisposición, compromiso, empatía honradez y comunicación.

Hay algunas características personales como, el miedo, la timidez extrema, la agresividad, el egoísmo, etc., que pueden dificultar el desarrollo de la intimidad en el seno de una pareja; es necesario conocerlas para poder identificarlas y tratar de buscar soluciones en este sentido, antes de que se deteriore la relación de pareja.