Matando el mito del hombre perfecto


¿Quién es el hombre perfecto? Ese que tal vez has idealizado en tu mente a lo largo de los años, imaginando cada detalle de su carácter hasta el punto de saber de qué color son sus ojos. El amor platónico en el que existe mucha distancia y nada de compromiso es el trampolín perfecto para idealizar al otro. Sin embargo, si en algún momento de tu vida te enamoraste de una forma que no pudiste controlar la emoción, también te darías cuenta de que en ese momento, te comportaste como si el otro fuese ese príncipe azul que toda tu vida habías esperado.

Esto suele suceder en los primeros amores de la adolescencia cuando la intensidad del sentimiento te impide pensar. Y es que, es verdad que cuando el sentimiento te desborda, es como si no pudieras dejar de pensar en otra cosa. Razón y emoción van unidas, sin embargo, cuando estás concentrada al máximo en la preparación de un examen, te olvidas de tus sentimientos de amor. Y también sucede a la inversa, que cuando tienes una cita con ese hombre que tanto te gusta, no puedes racionalizarlo todo al extremo, incluso, no puedes dejar de pensar en otra cosa.

Conviene matar el mito del hombre perfecto por pura higiene mental. Es decir, merece la pena que seas práctica y que te concedas el derecho de dejar de idealizar a alguien en concreto para poder abrir tu mente al resto del mundo, mostrarte abierta y receptiva a la hora de conocer gente nueva y alejarte de estereotipos que sólo te limitan en la aventura de encontrar pareja.

El hombre perfecto logrará sorprenderte, seguramente, porque no tendrá nada que ver con aquello que tú habías imaginado. Pero sencillamente, te hará feliz, te sentirás bien en su compañía y te gustará la idea de pensar en pasar tu vida con él.

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