Discusiones entre parejas


Las diferencias de opiniones en las parejas son muy normales. Argumentar diferentes posturas en según qué conversaciones puede hacer que la pareja se encuentre con algún pequeño conflicto, nada preocupante, si los dos saben comunicarse a la perfección. Algunas personas evitan tener estos “encontronazos” y prefieren no expresar su opinión.

El problema llega, cuando estos pequeños conflictos se sacan de contexto y se termina produciendo una discusión que puede llegar a estar protagonizada por insultos e incluso intimidaciones violentas. Este tipo de comportamiento es el que perjudica seriamente a la relación. Discutir, no está mal pero sabiendo donde están los límites. Presentar unos buenos argumentos puede hacer muy interesante esta “conversación-discusión”.

Los conflictos graves, pueden ser causa del miedo y la hostilidad, la ira y el resentimiento. A menudo, una de las primeras armas que se utilizan son los gritos. Se dice que la comunicación está directamente relaciona con el volumen de voz, es decir, cuanto más fuerte habla una de las partes, menos entiende la otra. Cuando sepas que vas a discutir, utiliza un tono normal e incluso un poco más bajo de lo normal para gestionar mucho mejor esa situación.

Debéis asumir la responsabilidad del problema. Puede que la culpa no la tengas tú pero, intenta explicarle a la otra persona los motivos de una forma entendible y correcta. Muchas personas, se ponen a la defensiva cuando comienza un conflicto y enseguida comienzan a utilizar el “tú”: “tú me dijiste”, “tú también hiciste”… intenta dar tus argumentos con un “yo”. De esa manera explicarás claramente tus motivos y el problema se solucionará mucho antes.

¿Por qué discuten las parejas?


Las discusiones en pareja son necesarias ante los desacuerdos lógicos entre dos personas, para negociar soluciones ante los problemas o expresar opiniones aún con distintos puntos de vista.

El problema es que hay parejas que no saben discutir, no se escuchan ni se centran en las soluciones, sino en buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a veces de forma agresiva ya sea enfadados o gritando. Por eso cualquier tema en el que haya desacuerdo, puede provocar discusiones destructivas donde lo importante es ganar al otro.

En general, las parejas suelen discutir por temas de la familia política o por la educación de los hijos, si los hay. Cuando se discute en pareja, suele ceder el más inhibido, el que huye de los conflictos o convive con una persona con un estilo de comunicación más agresivo.

Para que las discusiones no lleguen a ser tan molestas y podamos disfrutar más de los momentos agradables con nuestra pareja, seguid estos consejos:

– Utilizar las frases “a mi me molestas” o “yo siento” es menos dañino que soltar una crítica compulsiva hacia la actitud del otro.
– No tratar de convencer al otro que está equivocado ni pretender cambiar sus percepciones, hay que aprender a aceptar al otro con sus propias opiniones.
No evadir el conflicto. Si uno se va o corta el teléfono, es muy dañino para la relación, porque puede resultar para la pareja como algo tremendamente agresivo.
– Ponerse en el lugar del otro antes de que el gran conflicto estalle, porque cuando se está enfadado es muy difícil ser objetivo y lograrlo.
– Ser siempre respetuoso. Este factor es fundamental en una relación de pareja y bajo ningún punto de vista debe perderse.
– Eliminar las ironías.
– Saber pedir perdón y aceptarlo cuando la otra parte se muestre arrepentida.

Señales de alarma en la pareja


Las parejas no son estables por naturaleza, tienen momentos mejores y momentos peores a lo largo del tiempo. En la mayoría de las ocasiones, la acumulación de pequeños problemas, que no son tratados abiertamente para solucionarlos, son la causa más frecuente de ruptura en una pareja. Reconocer las señales de alerta en tu pareja es importante para evitar conflictos y problemas.

Cada vez menos tiempo juntos: En ocasiones, es difícil conciliar la vida profesional con la personal, el tener agendas tan diferentes hace que cada vez la pareja tenga menos tiempo para verse. Esto ocurrir durante un período razonable en las que otras actividades requieran casi todo nuestro tiempo. Pero si el motivo no es coyuntural, es momento de hablarlo con tu pareja e intentar encontrar momentos para estar unidos.

Menos relaciones sexuales: Si el contacto físico ha disminuido progresivamente no es buena señal. Eso puede darse en la intimidad sexual o en los pequeños gestos cotidiano. La falta de contacto físico hace que la pareja se distancie y entorpece la comunicación. Evita la rutina y procura recuperar el contacto físico y reconfortarse en la compañía del otro.

Tu opinión ya no importa: Cuando la pareja toma decisiones sin consultar, puede ser fuente de importantes problemas. Significa falta de confianza o compromiso. ¿Sientes que tu opinión ha perdido importancia? El nivel de comunicación sirve para evaluar la relación. Sin comunicación no tendréis nada en común.

No hay planes de futuro: Los proyectos a largo plazo son parte fundamental para impulsar cualquier relación humana. Si los planes compartidos a futuro, son cada vez menos conversados, atractivos o frecuentes. Será necesaria una conversación sincera con tu pareja al respecto.

No tengas dudas o sospechas. Si hay temas que te inquietan, lo mejor que puedes hacer es hablarlos. Si te los callas pueden haber recelos y entorpecer la relación. Recuerda que lo que erosiona un vínculo es el ocultamiento, el engaño o la mentira.