El enfado también es sano


En la rutina diaria, es normal que se produzcan momentos de todo tipo. Por ejemplo, el enfado es muy sano y positivo desde un punto de vista emocional. De hecho, lo peor que se puede hacer con la ira es reprimirla. Las emociones nos indican algo del mundo que nos rodea y de cómo vivimos las situaciones. Por ello, en caso de que te hayas enfadado con tu pareja, en vez de esperar que adivine tus pensamientos por arte de magia, debes encontrar el momento para hablar las cosas y explicarle qué te ha molestado y por qué. También, es positivo añadir cómo te has sentido tú a raíz de esa situación concreta y determinada. En general, es más fácil potenciar la empatía a través del sentimiento.

El enfado también es sano, de hecho, en caso de saber entenderlo de una forma constructiva, se puede mejorar también la relación de pareja, poniendo en práctica técnicas y herramientas adecuadas para evitar, por ejemplo, que el orgullo pueda más que el diálogo. El enfado es saludable, pero eso sí, el enfado no es excusa, ni justificación para comportamientos poco adecuados, como por ejemplo, gritar al otro o incluso, llegar al insulto.

Siempre debe primar el respeto en cualquier relación. Por ello, en más de una ocasión, conviene esperar un tiempo para hablar una vez que la persona ya está más calmada. Los expertos aconsejan que siempre se debe hacer las paces antes de ir a dormir. Es decir, no se debe estar más de un día sin hablar con la pareja. De lo contrario, es más fácil que se prolongue la situación a lo largo del tiempo.

El enfado, a veces, puede ser un síntoma de que hay algunas cosas que cambiar. Para solucionar un conflicto nada como pedir perdón. Por supuesto, se debe ceder por ambas partes para que la relación esté equilibrada

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