Dormir en camas separadas


Una cama de matrimonio tiene las claras ventajas de ser grande, por lo que tienes más espacio para cambiar de postura, y de estar siempre a una temperatura agradable – al estar compartida con tu pareja –, lo cual, sobre todo en invierno, se agradece y mucho.

Además, es un espacio íntimo entre tu compañero sentimental y tú en el que tendréis conversaciones – en muchas ocasiones importantes para vuestro futuro – y en el que, en general, tendrán lugar vuestros mimos, cariñitos y encuentros sexuales. Como consecuencia directa se convertirá, por tanto, en el posible lugar en el que concebir a vuestros potenciales hijos.

Sin embargo, muchas personas consideran que dormir en camas de matrimonio puede llegar a convertirse en el origen de muchas discusiones que podrían evitarse. De ahí que algunas parejas se decanten por las almohadas individuales en lugar de las de un metro y medio para ganar en libertad de movimiento.

Pero algunas parejas van más allá y deciden cambiar su habitación por completo, adquiriendo dos camas gemelas. Y esto no es lo más curioso, sino que la que antes era la opción de la minoría, ahora es la de cientos de novios y matrimonios. En Estados Unidos, por ejemplo, ya es una pareja de cada cuatro la que decide dormir en camas separadas. Así lo refleja, al menos, un estudio de la Fundación Nacional del Sueño.

Las razones son de diversos tipos. Algunos afirman que la comodidad es mayor si cada uno duerme en una cama, ya que no se escuchan los ronquidos del otro, no se reciben ni se dan patadas y no se despierta a la pareja si uno pasa una mala noche o si se tienen horarios incompatibles.

Además, los defensores de las camas separadas aseguran que el erotismo puede ser aún mayor, ya que se incentiva la pasión, el juego y la creatividad de la conquista. En fin, ya se sabe que para gustos, colores…

Curiosidades,
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