Mediadores en el proceso de divorcio


La mediación puede ser la mejor solución a los problemas prácticos que enfrentan a las parejas, cuando un matrimonio termina. Separarse de la persona con la que has tenido una relación durante un largo periodo de tiempo puede ser extremadamente doloroso. Se mezclarán toda clase de sensaciones, desde la ira y el resentimiento hasta las más grandes frustraciones.

La mayoría de las parejas recurren a la ley para que cada uno se lleve lo que le pertenece y nada más. Lo que pasa es que estos procesos suelen ser largos, costosos y muy duros de sobrellevar. a menudo es el comienzo de un proceso costoso y frustrante. Llega un momento, si la relación ha terminado muy mal, que no sólo se espera sacar el máximo a la otra persona, sino que se espera que la otra persona “pague” por todo el daño emocional que nos ha hecho.

Tal vez visitar a un especialista (conocido como mediador) puede facilitar los trámites de la separación. Él os puede ayudar esos puntos medios que vosotros por separados sois capaz de encontrar y que harán que el proceso sea menos doloroso para ambas partes.

Un experimentado mediador acabará con lo que denominan el “equipaje emocional”, es decir ahora sí, ahora no, etc. Ayudará a centrarse a cada una de las en las cuestiones prácticas que hay que resolver. A través de la mediación puede llegar la comprensión en todos los campos a tratar: finanzas, niños, visitas, etc. Al final de las sesiones, normalmente no más de tres o cuatro, se puede llegar a elaborar un “acuerdo” que cada una de las partes pueden pasar a sus abogados y establecerlos como normas.

Olvidar a tu ex pareja


La ruptura de una pareja es una situación complicada. Cuando una relación termina, la vida cambia, los sentimientos cambian y tu visión del mundo ya no es la misma. El amor es algo tan poderoso que puede cambiar tu vida en apenas unos instantes. La etapa de duelo suele volverse interminable, a pesar de que sabemos que todo se puede olvidar, que es momento de pasar de página y empezar un nuevo camino.

Pero para ello necesitamos mucha actitud, fuerza de voluntad, autoestima y ganas de que las cosas cambien. De nada sirve ir al psicólogo, hacer actividades para distraer nuestra mente si al final del día caemos llorando sobre su foto recordando tiempos que pasaron y que nunca volverán. Si no eres capaz de superar una relación, puedes terminar siendo la persona más infeliz del mundo.

Si relación está completamente acabada, no existe posibilidad de reconciliación, es lógico que los primeros días te los pases llorando en casa sin ganas de nada y sin apetito. Cada foto, aroma, regalo, recuerdo, ropa o película que te recuerda a esa persona que tanto querías… La etapa de dolor es inevitable y necesaria.

Lo primero que debes hacer para olvidar es deshacerse de todos los recuerdos. No es plan de tirar sus cosas por la ventana, pero sí borrar todo de tu vista. Guardar en una caja todo aquello que no quiere ver, esas cosas que puedan traerte algún recuerdo.

Para superar es fundamental tener la mente activa, es vital mantenerse ocupado haciendo cosas que nos gustan para no pensar en esos viejos recuerdos. Practica actividad física, deporte, apúntate en el gimnasio, natación, sal a correr o simplemente dar un paseo por el bosque o cerca de la playa. Aprovecha para comprarte algún capricho y trata de mejorar tu autoestima con cualquier cosa que te ayuda a sentirte bien.
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Superar una infidelidad

Robert Pattinson
Primero puedes tener sospechas, pero darse cuenta de que tu pareja te está siendo realmente infiel puede ser una de las situaciones más complicadas de tu vida. El trauma de superar una infidelidad puede requerir mucho dolor, esfuerzo y tiempo.

Sin embargo, no todo se acaba aquí, es posible que una pareja supere una infidelidad, si los dos tienen un compromiso firme para recuperar la relación, esto solamente es posible si anteriormente fueron muy felices. Debes ser una persona muy comunicativa y lograr entender el motivo de esa infidelidad para que no vuelva a pasar.
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Romper con tu pareja


– Bajar del pedestal
Aunque nunca se debe perder el respeto por la otra persona, asume que ya se haya roto lo que teníais. No idolatres a la otra persona. Aunque es fácil decirlo deja de mirar con amor las fotos de la otra persona. Deja de intentar verla por todos lados

– Asumir el final
Es esencial que definitivamente asumas el fin de la relación. La otra persona ha roto contigo y tienes que tener presente que no va a existir reconciliación.

– Mantener el contacto
Aunque hayáis terminado vuestra relación, podéis seguir manteniendo el contacto. Puede ser difícil pero tal vez podáis mantener una relación cordial e incluso llegar a ser amigos. Tenéis muchas cosas en común que os han unido en el pasado. Pero ten presente que esto debe ser un proceso natural, no mendigues el contacto.


– Desahogo
Para desahogarte puedes escribir una carta con tus sentimientos, buenos y malos, hacia la otra persona. Cuando termines, no se la envíes. Puedes quemarla y esto tal vez te haga sentir un poco mejor.

– Evita invadir su territorio
Si sabes por donde se mueve lo mejor es que no vayas por allí, al menos al principio de romper vuestra relación ya que puede ser una situación un poco embarazosa.

– Tirar todo lo que te recuerda a tu ex
Si para ti es doloroso ver sus fotografías, o algunos regalos que te había hecho, lo mejor que puedes hacer es tirarlo o regalárselo a otra persona que lo pueda utilizar.

– No recuperes tus regalos
Eso es algo que te puede hacer quedar muy mal. Los regalos que os hicisteis en el pasado hechos están. Con el paso del tiempo puede hasta que te traigas algún recuerdo bonito.

Cómo detectar mentiras


Las relaciones de pareja no siempre son sinceras, siempre existen motivos para ocultar un acontecimiento a la otra persona, pero existen formas para aprender a detectar mentiras. Puedes considerar que una persona miente si realiza varios signos al mismo tiempo:

Respuestas:
– Tardar mucho tiempo en responder una pregunta.
– Responde rápido o antes de que hayas terminado de preguntar, así evita la situación embarazosa.
– Solicita que le repitas la pregunta nuevamente, así tiene más tiempo para inventarse algo.
– La voz tiene otro tono o le tiembla.
– Hace pausas o silencios cuando habla.

Comportamiento:
– Aumento de la ansiedad e incomodidad.
– Se muestra hostil, a la defensiva, pone resistencia.

Postura:
– Cambios bruscos de movimiento.
– Brazos y piernas cruzados.
– Falta de interés por lo que se está hablando.
– Postura con rigidez extrema.
– No mira a la cara de la persona que le pregunta.
– Tiende a alejarse del cuestionador.

Movimientos:
– Se rasca la frente, los ojos o la nariz.
– Se frota cara, nuca y cuello frecuentemente.
– No mueve las manos al comunicarse.

Expresiones:
– Mirada baja para demostrar control o seguridad inexistente.
– Frecuente palidez o miedo.
– Intenso calor corporal, sudor o vergüenza.
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