La importancia de la sonrisa


Sonreír, es una agradable “enfermedad” contagiosa. Se propaga de una persona a otra cuando estas, están felices. Cuando se está triste, tampoco es difícil comenzar a sonreír cuando estás con alguien especial o simplemente con algún amigo o familiar. Cuando sonreímos mostramos nuestra felicidad y esto puede atraer a muchas personas. Una cara sonriente no sólo hace feliz a uno mismo, también llena el corazón de los demás con la felicidad.

Cuando sonreímos nuestro corazón se llena de “calor” y se demuestra en nuestra conducta. La primera impresión es la última impresión y la sonrisa tiene mucha importancia en esta primera impresión. No es lo mismo que te presentes a esa persona que te gusta con el ceño fruncido, que lo hagas con una amplia y bonita sonrisa. Sonreír es una actividad positiva. Nos ayuda a ser positivos.

Aunque no lo creas, porque te pilla en una época de bajón, una gran sonrisa te puede ayudar a conseguir cosas muy importantes en la vida. Recuerda que las sonrisas llenan la mente con pensamientos positivos. Aporta ideas positivas a nuestra mente, lo que nos permite ampliar nuestro círculo de amigos para, de esta forma conocer más gente que poco a poco pueden pasar a ser algo más.

Además de los beneficios mencionados, la sonrisa también ayuda a superar problemas de salud, como por ejemplo la presión arterial. Diferentes estudios también ha obtenido resultados muy positivos con la sonrisa como “medicamento” contra algunas enfermedades cardiacas. Nuestro rendimiento mejora con una buena sonrisa. Esta, ayuda a sacar todo nuestro potencial. Somos capaces de tratar problemas con mucha más facilidad y los resultados obtenidos siempre serán mejores cuando las tareas o trabajo se realicen sonriendo.

La primera llamada


Estás entusiasmado con una persona que has conocido de manera online. No has charlado con ella en directo todavía, pero ya habéis intercambiado algunas conversaciones vía chat y vuestros correos electrónicos. Poco a poco, notas como las cosas van progresando cada vez más y crees que ha llegado el momento de entablar una verdadera conversación.

La comunicación por correo electrónico, aunque interesante y divertida, no es buena para conocer verdaderamente a esa persona. El correo electrónico nos puede engañar muy fácilmente ya que sólo leeremos lo que la otra persona elija cuidadosamente para mostrarte. Cuando llamas a alguien por teléfono, no hay tiempo para pensar y por lo tanto la reacción de tu potencial pareja es inmediata. Esto te permitirá conocerla mucho más.

Esto no significa que todas las personas mientan a través de sus correos electrónicos, simplemente se puede idealizar mucho más. La mayoría de usuarios de algún chat (más del 73%, según comScore Networks) son veraces en sus perfiles de citas. Si crees que ha llegado el momento, intenta buscar esa conversación vía teléfono que tanto te ayudará: ¿tiene un estilo comunicativo parecido al tuyo? ¿su voz agradable? ¿habla demasiado rápido? ¿usa un lenguaje correcto? ¿te escucha cuando hablas?

Todas estas preguntas serán muy importantes, antes de que des el paso de conocer a una persona que has conocido a través del ordenador. Si tienes miedo de realizar esa primera llamada por motivos de seguridad, asegúrate de ocultar tu número. También puedes utilizar un programa como Skype para asegurar tu privacidad. Realiza la llamada con la mayor naturalidad y ¡suerte!

Lo que una mujer no debe hacer con un hombre

beso
A continuación conocerás los 50 errores más comunes de las mujeres. En definitiva, las cosas que una mujer no debe hacer con un hombre.

1. Hacerse de rogar: el sexo “no es un favor” para ellos.
2. Tumbarse y esperar que el hombre lo haga todo: algunos lo llaman “ponerse en modo pasivo” o “síndrome del examinador de autoescuela”. Esto es cosa de dos.
3. La falta de iniciativa: es lo que más les molesta.
4. Hacerse una coleta ante de practicarle sexo oral: puedes cortarle el rollo.
5. Hacer daño con los dientes durante una felación: quizá no quiera volver a practicarlo.
6. No utilizar las manos durante la felación: le gusta sentir que juegas con ’su cosita’.
7. Planificar cuándo y cómo hacerlo: darle fecha y hora le agobia. Déjate llevar y que surja el momento. No hay que tenerlo todo bajo control.
8. Decirle que apague la luz: hacerlo con la luz encendida no es pornográfico.
9. Fingir los orgasmos: las exageraciones se notan.
10. Meterle el dedo en el ano mientras eyacula: ¡Ni se te ocurra hacerlo sin preguntar! Seguramente no sepa interpretarlo, para él es terreno vedado.
11. Poner pegas con el sexo oral: él nunca lo haría.
12. No innovar: si no te abres a probar cosas nuevas se acabará cansando.
13. Los complejos: el “me siento fea” no les deja concentrarse. Si se acuesta contigo es porque le gustas.
14. Hacer comentarios que no vienen a cuento durante el coito: estar atenta a otras cosas como echar el pestillo de la puerta “denota falta de interés”.
15. El pudor: él no sabe lo que es eso. Suéltate un poco más.
16. Pensar que ciertas cosas sólo las hacen las prostitutas: no te reprimas. Si te apetece, todo vale.
17. Querer que te abrace demasiado: con un poco de cariño postcoital es suficiente.
18. Negarse, por decreto, a practicar el sexo anal: están hartos de que sea un mito y se les considere “enfermos” por proponerlo.
19. Calentarle para, al final, no hacer nada: si no te apetece es mejor que no empieces. No le dejes con la miel en los labios.
20. Preguntar si ‘está dentro’: sin comentarios. Su autoestima dejará de existir.
21. Agarrarle con fuerza la cabeza mientras te hace sexo oral: a ti tampoco te gusta. Le ahogas.
22. No tocarle: a él también le gustan las caricias.
23. Coger su pene con demasiada energía: no es una zambomba.
24. El ‘hoy me duele la cabeza’: un clásico. Cambia de excusa.
25. ‘Jugar’ con sus testículos sin delicadeza: no son de goma.
26. Quedarse dormida antes o durante el acto: la primera puede molestarle, pero con la segunda se va de casa.
27. No hacer “un esfuerzo” si terminas antes: tú lo tienes más fácil que él.
28. Ponerse a recoger todo nada más acabar: podéis hacerlo después.
29. Poner una toalla en el sofá para no manchar: si lo haces se sentirá cohibido.
30. No meterle mano: le gusta ver tu cara más atrevida. Lánzate.
31. No decirle cosas bonitas: dicen que “los piropos no se inventaron sólo para las mujeres” y que ellos también tienen “su corazoncito”.
32. Creer y decir que todos los hombres son iguales: evita las generalizaciones. No le puedes decir a tu pareja que es como los demás.
33. Pensar que siempre tiene ganas: él no es una máquina sexual. A veces no le apetece.
34. No quitarse los calcetines: vale que el invierno es frío, pero es poco sexy.
35. Los ‘pedos’ vaginales: eso es inevitable.
36. Castigar sin sexo: no lo utilices como arma arrojadiza o moneda de cambio en la pareja.
37. Comparar el tamaño de su pene con el de tus antiguas parejas: no lo hagas, aunque te lo pregunte.
38. No estar depilada: no quiere que te rasures para él, pero sí la marca del bikini como mínimo.
39. Irse un momento a hacer pis en mitad del acto: esto es como cuando te vas de viaje, hay que hacerlo antes.
40. Quitarse el maquillaje “durante un buen rato” antes de hacerlo: conseguirás que pierda el interés o que se duerma.
41. Tener cosquillas por todas partes: al principio tiene gracia, pero luego desespera.
42. No usar lencería nueva: sobretodo si te la regala él. Un conjunto explosivo le dejará sin palabras. Olvídate de las bragas de dibujos animados.
43. No ponerle nunca el preservativo: ya se siente perjudicado respecto a ti por tener que ponérselo. Que no se sienta sólo en eso.
44. No comprar preservativos: él se los pone, pero os sirven a los dos.
45. Dar por supuesto que los pezones del hombre no sirven para nada: que no llamen la atención no quiere decir que sean de adorno.
46. No dejarle que te mire: él se excita viendo cómo disfrutas.
47. No decir lo que te gusta en la cama: pídele lo que te apetezca, no seas vergonzosa. Pónselo más fácil y saldrás ganando.
48. Poner mala cara o quedarse en silencio cuando eyacula demasiado rápido: peor se siente él. Ten paciencia, la emoción a veces juega malas pasadas.
49. Querer hablar por hablar después: si no es importante, déjalo.
50. Preguntarle qué ha sentido: ya lo sabes

Dormir en camas separadas


Una cama de matrimonio tiene las claras ventajas de ser grande, por lo que tienes más espacio para cambiar de postura, y de estar siempre a una temperatura agradable – al estar compartida con tu pareja –, lo cual, sobre todo en invierno, se agradece y mucho.

Además, es un espacio íntimo entre tu compañero sentimental y tú en el que tendréis conversaciones – en muchas ocasiones importantes para vuestro futuro – y en el que, en general, tendrán lugar vuestros mimos, cariñitos y encuentros sexuales. Como consecuencia directa se convertirá, por tanto, en el posible lugar en el que concebir a vuestros potenciales hijos.

Sin embargo, muchas personas consideran que dormir en camas de matrimonio puede llegar a convertirse en el origen de muchas discusiones que podrían evitarse. De ahí que algunas parejas se decanten por las almohadas individuales en lugar de las de un metro y medio para ganar en libertad de movimiento.

Pero algunas parejas van más allá y deciden cambiar su habitación por completo, adquiriendo dos camas gemelas. Y esto no es lo más curioso, sino que la que antes era la opción de la minoría, ahora es la de cientos de novios y matrimonios. En Estados Unidos, por ejemplo, ya es una pareja de cada cuatro la que decide dormir en camas separadas. Así lo refleja, al menos, un estudio de la Fundación Nacional del Sueño.

Las razones son de diversos tipos. Algunos afirman que la comodidad es mayor si cada uno duerme en una cama, ya que no se escuchan los ronquidos del otro, no se reciben ni se dan patadas y no se despierta a la pareja si uno pasa una mala noche o si se tienen horarios incompatibles.

Además, los defensores de las camas separadas aseguran que el erotismo puede ser aún mayor, ya que se incentiva la pasión, el juego y la creatividad de la conquista. En fin, ya se sabe que para gustos, colores…

Cómo hablar a una chica


Muchos chicos pasan vergüenza cuando quieren hablar a una chica. Es por eso que algunos consejos para comunicarte con ellas seguro que te vendrán genial. Dicen que la primera impresión es la que cuenta, las chicas se darán cuenta rápido de cómo eres cuando digas las primeras palabras. Debes saber cómo hablar a una chica para quedar bien o para dar una buena impresión, lo recomendable es compórtate tal como eres tu, es algo lógico, no seas falso, si uno se comportara somos siente de verdad será más capaz de controlar tu personalidad y educación.

Para hablar con una chica no tienes que ponerte nervioso, ellas son personas normales, solo que de diferente sexo, hazlo con suavidad, educación y un vocabulario correcto. La comunicación verbal tiene que ir acompañada de la corporal, intenta ser expresivo con la mirada, también es aconsejable que seas humilde con tu condición, si no eres persona muy culta no te hagas pasar por un intelectual, la peor metedura de pata al hablar con alguien es hacerse el interesante y culto cuando no se es.

Si la intentas engañar, ella te vera el plumero rápido, la clave es hablar de lo que se conoce y de lo que se ignora callar o preguntar. Si quieres tomar un rol de conquistado rporque te gusta, procura mirarla a los ojos, decirle cosas bonitas, hacerla reír, que se sienta cómoda a tu lado.

Caja de pañuelos para divorciados


Ojalá que nunca os tengáis que comprar este producto, porque aunque parezca una tontería es una caja de pañuelos diseñada única y exclusivamente para los divorciados. Normalmente siempre se pasa mal y se llora mucho, por lo que nunca está de más tener a mano un producto tan novedoso y a la vez estúpido como este.


La caja de pañuelos ha sido diseñada por Mathilde Corbeil y está dividida en dos zonas, una para cada integrante de la pareja. A pesar de ello, me da la sensación de que pocas veces se producirá que ambos lloren a la vez y cojan pañuelos de la misma caja, de lo contrario habría una reconciliación inmediata.