Curar el desamor


En el despecho, los sentimientos y emociones que conllevan son muy semejantes a las que se experimentan con la pérdida de un ser querido.
Por muy doloroso que sea, es un fenómeno normal con una evolución y sus fases.

Quienes lo sufren se ven inmersos en un laberinto de confusión y angustia que parece no tener fin. Sufrirán cambios de humor, pánico a la soledad. Se paralizan las actividades cotidianas y se desarrolla la esperanza de una reconciliación.

Es un período denominado duelo, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona amada.

Es un proceso que va elaborándose poco a poco y no es fácil ni inmediato, ni tampoco es igual para todas las personas.
Hay que asimilarlo, comprenderlo, aprender a superarlo. No es fácil atravesarlo, pero es importante saber que como toda vivencia dolorosa, algún día desaparecerá y será solo un recuerdo.

Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y se verán las cosas de una manera más realista. Se irán sintiendo más independientes, con menos resentimiento y culpabilidad, y encuentran nuevas formas de disfrutar.

Recuperarse de un desamor, dependerá de quien lo sufre. Requerirá tiempo, energía y voluntad para resolverlo. Todo dependerá de la personalidad del despechado/a, de la intensidad de sus sentimientos y las circunstancias que llevaron a la ruptura.
Es vital el apoyo y comprensión que encuentren en sus amigos o familiares .

Superarlo será mucho más fácil, si retomamos nuestra vida aceptándonos como somos, con nuestros defectos y virtudes, queriéndonos a nosotros mismos, y lo más importante: perdonando y olvidando sin rencor ni pena. Solo así volveremos a amar y ser amados.

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