Valores en la pareja


Los valores son ese sustrato emocional que basa la ética de una persona. En determinados contextos históricos, la ética podía explicar con más facilidad la moral de un pueblo. Sin embargo, hoy día, el individualismo ha derivado en el relativismo ético, es decir, en el todo vale. O más bien, en la sensación de que es uno mismo el responsable de sus acciones y de su propio modo de obrar.

Pues bien, los valores dentro de una pareja son fundamentales y necesarios, por ello, en caso de que dos personas tengan dos modos de ver el mundo que sean totalmente incompatibles, puede resultar muy difícil una relación. A menos que una de las dos partes ceda. Pero por supuesto, para ceder, tiene que haber una recompensa porque se trata de hacer un esfuerzo que debe compensarte a nivel interior. A veces, dicha recompensa brota de una forma directa del propio amor y es que, en la medida en que haces un esfuerzo por alguien a quien quieres de verdad, también te sientes mejor contigo mismo.
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El descubrimiento mutuo


Existe una parte muy bonita del amor, que es la de tener delante de ti a otra persona a la que debes descubrir para poder conocer de verdad. Es decir, se suele dar mucha importancia a la primera impresión del aspecto físico, sin embargo, la realidad es que sin el respaldo del modo de ser, es imposible enamorarte de verdad. De hecho, en aquellos casos en los que te enamoras de una persona sin conocerle no existe información real sobre el otro sino una idealización desmedida o también, un amor platónico.

El descubrimiento debe de ser mutuo, es decir, el interés tiene que ser recíproco para poder fundar las bases de una relación sana y estable. Para poder generar confianza es necesario dar tiempo al tiempo, es decir, hacer planes con el otro, tener conversaciones interesantes, mostrar apertura a la hora de preguntar para que el otro también pueda explicarse.
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Mejor compartir


Para amar hay que tener el valor de compartir. Y esto potencia la generosidad en el seno de la familia. Entonces, te colmas de paciencia para escuchar las inquietudes de tus hijos pequeños que, para ti como adulto, carecen de importancia. Diariamente dedicas un tiempo especial para jugar, conversar, salir de paseo. Y por supuesto, reservas en tu agenda un momento privilegiado para “estar a solas con tu pareja”.

Es necesario compartir en familia, ya que la unión de sus miembros no se plasma en una fotografía, se va tejiendo todos los días con pequeños detalles de cariño y atención. Así demostrarás un auténtico interés por cada una de las personas que viven contigo.

Tal vez te preguntes ¿Cómo sé si se está cultivando el valor de compartir en mi familia? Lo primero es que sepas que los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar. No has de preocuparte si todos dedican parte de su tiempo para “permanecer en el hogar” y disfrutar de la compañía de los demás. Para ello es vital dejar el egoísmo a un lado y buscar la convivencia llena de armonía y cariño.

En otro sentido, también se manifiesta en todo su esplendor la acción de compartir junto a los amigos. Pasar tiempo con las amistades descubre mundos dentro de uno mismo. Siempre puedes extraer una enseñanza positiva de “esa amiga” que camina al mismo ritmo que tú. O de “ese colega” que te ofreció otro punto de vista sobre un asunto. Se establecen vínculos sanos basados en la confianza cuando te abres a la amistad.

Como conclusión puntualizar que compartir hace más felices a las personas, porque te enriqueces del prójimo al mismo tiempo que despliegas tu sabiduría.