
Solas y a veces, con sensación de vacío. Así se sienten todas aquellas personas que, por circunstancias, no tienen amigos. Así sucede, por ejemplo, en el caso de aquellos jóvenes que sufren acoso escolar y sienten en primera persona el vacío de sus compañeros de colegio. Estos niños se sienten diferentes a los demás y su autoestima también disminuye.
En la etapa adulta, también existen otros momentos en los que una persona puede tener la sensación de estar sin amigos. Tal vez haya conocidos alrededor, sin embargo, con nadie se tiene un trato más íntimo y cercano. Esta situación es frecuente en el caso de aquellos que tras haber vivido un noviazgo de muchos años y haberse olvidado de los amigos en ese periodo, tienen que volver a hacer su vida tras la ruptura.
Y entonces, descubren que no tienen amor pero tampoco tienen amigos. Por suerte, con esfuerzo y con iniciativa, se pueden recuperar. Pero además, este tipo de ejemplo también debe servir de reflejo para mostrar aquello que nunca se debe hacer: dejar de lado a los amigos por haber encontrado a una media naranja. En la vida hay tiempo para todo.



























































