Terapia de pareja: utiliza el sentido del humor


El sentido del humor es básico en la vida, es decir, tener la capacidad de reirte y de disfrutar es un verdadero regalo en la vida que seguro que te ayudará a sentirte mejor contigo mismo no sólo en el plano personal sino también, en el profesional. El sentido del humor entendido desde un punto de vista constructivo te ayudará a desdramatizar los roces habituales de la convivencia, también te ayudadrá a darte cuenta de que nadie es perfecto, es decir, de que es normal tener cambios de humor, estar cansado o cometer errores.

La importancia de la risa es tan necesaria que por eso, hoy día se imparten cursos de risoterapia en diferentes ciudades de la geografía con el objetivo de mostrar que una carcajada puede ser terapéutica, es decir, produce emociones positivas como la alegría, sensación de bienestar, entusiasmo, pensamiento positivo… ¿Crees que te ríes lo suficiente con tu pareja?
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Cuándo acudir a una terapia de pareja


Hoy día, la psicología es un valor en alza puesto que los casos de estrés y ansiedad aumentan en el ámbito laboral. Del mismo modo, existe una enorme demanda de libros de autoayuda en el mercado literario por parte de los lectores que desean descubrir recetas y claves sobre la tan anhelada felicidad. Lo cierto es que resolver un conflicto individual puede llegar a ser difícil pero todavía lo es más cuando pensamos en un conflicto que remite a dos personas, es decir, a una pareja.

Existen situaciones de incomunicación que pueden llegar a romper la pasión. Del mismo modo, también se pueden producir peleas constantes, diferencias y faltas de respeto que se deben corregir con paciencia y con nuevas técnicas y herramientas de comunicación asertiva.
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Terapia matrimonial


Cualquiera que haya estado casado, sabe que el matrimonio es una importante unión en la vida pero que suele pasar por diferentes fases que lo van cambiando. Estos cambios no tienen por qué ser malos. De esta forma se va creciendo y evolucionando, ya que cada cónyuge crece de forma individual y como parte de una pareja. El matrimonio comienza con una hermosa ceremonia, promesas sinceras y nobles esperanzas de una vida de cuento de hadas.

Aprendemos a medida que avanzamos, pero, a veces, este aprendizaje no es fácil y las personas no resultan todo lo satisfechas que esperaban. En este punto es en el que suelen comenzar los conflictos. Los problemas en el matrimonio son similares a cuando tenemos una piedra en el zapato; piensas que la podrás pasar por alto pero al final no puedes casi ni empezar a caminar.

Los conflictos en el matrimonio son inevitables porque se centra en compartir la vida con otra persona. Afortunadamente, las parejas frustradas no tienen que caminar penosamente a través de las dificultades de un matrimonio, solos. Una buena terapia de pareja puede ser de gran ayuda. Muchas parejas buscan un consejero matrimonial para no terminar divorciándose.

Recuerda que los problemas en el matrimonio son como pequeños fuegos que se inician en nuestros hogares. La mayor parte del tiempo estos fuegos pueden ser apagados por nosotros mismos, pero a veces no se consigue el control. No puedes dejar que tu relación se queme. Lo mejor es que comencéis a asistir a diferentes terapias que os puedan ayudar a los dos. No esperes a encontrarte en un infierno para asistir a un profesional, ya que podría ser demasiado tarde.

Cómo comenzar una terapia de pareja


La sociedad actual cambia, las familias cambian, las personas cambian, los sentimientos cambian, en esta vida no hay nada estable. La emancipación de la mujer y su ingreso al mercado laboral, entre otros factores de progreso social, han modificado la estructura tradicional, y por lo tanto los roles en la pareja. Por eso, las parejas son capaces de enfrentarse a los conflictos, modificar lo necesario y salir fortalecidas. Pero si esto no sucede o las crisis se repiten casi sin interrupción, es necesario buscar soluciones por otras vías. Presta atención a estos consejos y acierta al momento de consultar a un especialista.

No esperes a que sea demasiado tarde. Uno de los errores más frecuentes se basa en que la pareja acude a un profesional cuando ya no hay solución al conflicto. A veces no hay marcha atrás en una relación, el daño es irreversible, para evitar eso es necesario anticiparse al desenlace de la separación, aprendiendo a reconocer los primeros indicios del problema. Ten como parámetro y señal de alarma el sostenimiento en el tiempo del mismo conflicto.

Acude a la consulta. Cuando la pareja evidencia altos niveles de insatisfacción en el manejo de la vida cotidiana, en la comunicación, en la toma de decisiones, en la sexualidad, y en el cuidado de los hijos, es necesario tomar una decisión.

Pide ayuda para recomenzar el diálogo. Es frecuente que las parejas, ante situaciones conflictivas, generen un círculo vicioso que gira en torno a cerrar los canales de comunicación, cuyas conductas principales son la agresión, el silencio y la indiferencia. Solamente el diálogo puede corregir una relación deteriorada. Para ello, tanto tú como tu pareja necesitarán de la ayuda de un especialista para fortalecer la comunicación y poder aprender distintas habilidades de resolución de problemas.

Elige un profesional. Es cierto que no existe una fórmula mágica para encontrar al profesional ideal, existen algunas sugerencias que pueden ayudarte en la elección. Investiga los diferentes dispositivos terapéuticos que emplean los profesionales, si preferís a una mujer o a un hombre como terapeuta, los honorarios de la terapia, el horario de consulta y formas de pago.

Disipa la ansiedad. Tal vez hayan pasado años en llegar a la situación actual, los conflictos se arrastran en el tiempo sin solucionarse del todo. No es momento de apuros. La duración de cualquier tratamiento depende del problema a tratar. En ocasiones es suficiente con algunas sesiones para “acomodar las cosas en su lugar”, en otras es necesaria una terapia más profunda. Es importante dejar de lado la ansiedad y las fantasías de soluciones fugaces, ya que un tratamiento lo constituye el paciente; no el terapeuta.

Evita hablar constantemente de la separación. Es frecuente que el fantasma de la separación y la angustia que implicaría la pérdida de la persona amada, paralicen a los integrantes de la pareja en el momento de tomar la decisión de enfrentar un problema. Sin embargo, en ocasiones, separarse es casi más sencillo que resolver el conflicto que se ha generado. Aprende a pedir ayuda cuando la necesites. Lo importante es salvar tu pareja si realmente es con la que quieres pasar el resto de tu vida.

¿Qué es la terapia de pareja?


La terapia de pareja es un buen camino a seguir cuando el diálogo entre los dos se ha deteriorado; pero una fuerte razón, como el gran amor que se han brindado en el pasado, empuja a los integrantes de la pareja a reconstruir la armonía original, o a elaborar códigos de convivencia nuevos, que permitan a la pareja seguir adelante y vencer la prueba del tiempo.

Toda relación de pareja, ya sea de noviazgo o matrimonio puede pasar por distintos momentos de enojo, tristeza, dificultad, etc.
Sea cual sea la situación, es importante que si no es posible superarlos por si mismos, se debe buscar ayuda para solucionarlos.

La duración de cualquier terapia depende del problema a resolver.
Las sesiones se suelen desarrollar con entrevistas individuales y luego una conjunta y suelen durar hora y media como mínimo.

¿Qué pasos hay que seguir?

1) Asumir que se tiene un problema. Normalmente uno de los componentes de la pareja tiene resistencia a empezar la terapia. Se debe hacer comprender al otro que es necesario buscar la ayuda de un profesional para superar vuestra situación.

2) Reconocer los estados emocionales. A través del dialogo las parejas aprenderán a reconocer sus estados de ánimos y aprenderán a actuar en consecuencia.

3) Profundizar el diálogo. Deberán hacerlo como ejercicio vital de saneamiento. Si uno no sabe como se siente el otro, nunca podrán entenderse.

4) Entender que el otro también es un ser humano. Y ello conlleva saber comprender que también tiene errores, debilidades, etc, diferentes a las nuestras.

5) No repetir los mismos errores. Muchas parejas caen en la descalificación o agresión cuando están siendo analizadas, quedando atrapadas en el círculo vicioso del rencor.

6) Ser consciente de la diferencia de personalidades. Intentar modificar la personalidad de un ser humano conlleva a choques y problemas. Hay cosas arraigadas en la personalidad que ninguna terapia podrá cambiar.