Acostumbrarte a la otra persona


Cuando te enamoras de alguien y tienes una relación estable, te acostumbras a ese alguien, a su modo de ser y a su carácter. Sin embargo, no siempre acostumbrarte a alguien, implica estar enamorado. Como dice el propio término, la costumbre remite a la monotonía y a la rutina de haberte habituado a estar con el otro. Pero la costumbre en este sentido, es totalmente contraria al amor en el que hay pasión, romanticismo y ganas de vivir en común una historia diferente. Al menos, estos ingredientes tienen mucha fuerza al inicio de un romance.
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¿Es posible romper la rutina sentimental?


¿Se puede evitar la rutina sentimental? La rutina parece ese gran fantasma del amor que mata las novedades y la magia propia de los inicios. Sin embargo, la rutina también aporta seguridad y estabilidad sentimental en el seno de una pareja. A más años de relación, más confianza y más intimidad. La rutina sentimental no se puede evitar ya que la monotonía también forma parte de la vida. De hecho, el ser humano necesita rutinas para poder colocarse en el tiempo, es decir, para situarse en el mapa temporal y saber qué sucede antes y después.

La rutina es positiva, sin embargo, no es adecuado que todo el amor se reduzca a esta sensación de aparente calma. Es bueno tomar iniciativas diferentes, proponer planes divertidos, sorprender al otro, hacerle regalos, intentar volver a enamorarle de nuevo… Aquellos que viven la rutina al extremo se acomodan en su situación sin darse cuenta, que el amor presente no es una garantía total del futuro. De hecho, las cosas cambian y se enfrían si no se cuida de la relación.
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Una convivencia sin rutina


En sentido estricto, ¿es posible convivir con una persona sin caer en la rutina? La realidad es que de forma lógica, la convivencia implica hábitos, costumbres y monotonía. Sin embargo, también sucede en el noviazgo que al final se hacen los mismos planes y las mismas cosas. Pero al ver menos tiempo a la otra persona se tiene una menor sensación de monotonía.

Esta es una de las razones por las que el mayor problema de la rutina reside en la actitud con la que se afronta una historia de amor. Y es que, muchas parejas ya no se conceden el placer de sorprender al otro, ser románticos y trabajar el amor con la misma ilusión que al principio. Quienes se comportan con tanta seguridad dejarían de hacerlo si en algún momento se diesen cuenta que esto puede llevarles a perder a su pareja. Tal vez porque un día se sienta descuidada o poco querida.
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Aprende a ser romántico cada día


El romanticismo no debe de ser un acto esporádico que se produce cada tres meses, sino más bien, un modo de ser que consiste, sencillamente, en hacerle la vida agradable y bonita a tu pareja. No necesitas hacer cosas muy llamativas para poder ser un romántico en tu día a día. Puedes ir a esperar a tu pareja al trabajo por sorpresa y después dar un paseo juntos o tomar algo. Por la mañana, puedes prepararle el desayuno que sabes que le gusta.

La verdad es que la convivencia a veces es dura, y la rutina diaria, en medio del cansancio, los cambios de estado de ánimo y los problemas también puede llegar a resultar asfixiante en ciertos momentos. De ahí el mérito de trabajar una relación día a día porque es la única forma de poder luchar contra el sabor amargo de la rutina o de la monotonía. Algo que resulta imposible cuando dejas que los problemas del trabajo afecten a tu vida privada y te llevas las preocupaciones de la oficina a tu casa. Sin duda, una mala compañía para el amor que es cosa de dos.
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Ideas para poner fin al aburrimiento en pareja


El aburrimiento es una sensación de falta de sentido del tiempo, es decir, pasan las horas y no consigues ver nada positivo. En este sentido, puedes aburrirte tanto estando en soledad como estando acompañado, es decir, también puedes sentir apatía cuando estás en pareja. Al inicio de una relación todo tiene un color de rosa gracias al sabor dulce de la novedad, en cambio, cuando ya lleváis un tiempo puede que existan etapas de poca creatividad. En caso de que esta sea tu situación, lo que menos debes hacer es quejarte constantemente y responsabilizar al otro de no proponer planes.

No quedes a la expectativa y toma tú la iniciativa, haz sugerencias sobre qué podéis hacer el fin de semana: ir al cine, ir al teatro, visitar una exposición, realizar una excursión, salir a comer a un restaurante, ir de compras, preparar una fiesta con los amigos en casa… Hay tantas opciones como a ti se te ocurran.
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Cómo ser romántico en la rutina diaria


El romanticismo es una cualidad bonita cuando hablamos de amor pero también puede causar cierto grado de frustración en el caso en el que, por ejemplo, ella sea romántica y él no lo sea (o a la inversa). El romanticismo se convierte en el complemento perfecto de una relación y de una historia de amor cuando ambos lo son, es decir, cuando ambos comparten una misma visión del enamoramiento.

Existe una palabra que muchas personas interpretan de una forma equivocada: la rutina. La realidad es que la rutina no es sinónimo de monotonía y aburrimiento, sencillamente, porque toda la vida en general es una rutina. Es decir, cada día amanace y cada noche, oscurece. ¿De dónde nace entonces la capacidad de admiración, de creatividad y de sorpresa? De uno mismo y del modo de percibir la realidad. Así sucede también en el amor.
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El amor transformado en monotonía


Todo aquello que es monótono resulta aburrido. Así sucede, por ejemplo, en el caso de una película cuya trama resulta poco atractiva y visual. Pues bien, a veces, también hay temporadas de nuestra vida que pueden ser más o menos aburridas dependiendo de las circunstancias. En el momento inicial del enamoramiento, por ejemplo, la vida se vuelve perfecta, sólo tienes la capacidad de observar los aspectos positivos de lo que te rodea.

Por el contrario, en un momento de dudas y en una crisis sucede lo contrario. Del mismo modo, no siempre es fácil mantener el romanticismo cuando se tienen hijos, un trabajo de muchas horas y apenas se tiene tiempo para disfrutar de la intimidad de la pareja. Este es uno de los mayores problemas que surgen tras los años de convivencia. Algunas parejas pierden la ilusión por estar juntas y por compartir tiempo en común. De este modo, se va produciendo un enfriamiento y un distanciamiento progresivo a nivel mental.

Si te apetece reflexionar sobre la magia que puede llegar a tener una historia de amor tras más de una década te invito a ver una película entretenida protagonizada por el mismísimo Richard Gere y Susan Sarandon: ¿Bailamos? Una película que muestra cómo es posible volver a empezar de cero con más ilusión porque se conoce mejor al otro y porque se tiene una madurez diferente.

Asumir la monotonía no es más que entender que en la vida es imposible estar en un éxtasis continuo y en una euforia perpetua. El trabajo también se puede volver rutinario en ciertos momentos, al igual que ciertas amistades. La clave consiste en saber vivir esta rutina con ilusión. Un objetivo, que sin duda, puedes alcanzar si te lo propones.

Cómo afrontar el primer año de convivencia en pareja


Una historia de amor tiene diferentes etapas. Mientras que hasta hace unos años era habitual que cualquier pareja de novios se casara sin haber convivido previamente, hoy día, la situación ha cambiado y la mayoría de las parejas apuestan por la convivencia como una prueba necesaria del amor que permite descubrir la compatibilidad del carácter o también, saber si ambos tenéis el mismo proyecto de vida.

El primer año de convivencia supone un punto de inflexión importante respecto a la etapa del noviazgo sencillamente porque cuanto más tiempo se comparte con el otro más opciones hay de descubrir y valorar sus virtudes pero también de observar sus defectos. Por otra parte, al compartir más horas en común y un mismo techo también es habitual que se produzcan más conflictos como consecuencias de las diferencias. Aprender a resolverlos es una de las claves para poder construir los cimientos de una historia de amor sólida y duradera.
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Claves para sorprender a tu pareja cada día


El amor es uno de los mayores regalos que puedes encontrar a lo largo de tu vida, por ello, debes cultivar la relación con tu pareja con pequeños gestos y detalles que renueven la magia inicial y eviten que aparezca la tan temida monotonía y aburrimiento. El paso del tiempo, puede conducirte a no valorar del mismo modo a tu pareja. Por ello, siempre debes tener una actitud positiva para sorprenderle.

No sólo es necesario sorprender a la pareja en su cumpleaños, en el aniversario o en el día de San Valentín. Cualquier día es bueno para decir te quiero y das las gracias. Palabras que nunca deben de faltar en el diccionario de un amor basado en el respeto y en el cariño.
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La rutina en una pareja


Aunque existan muchos tópicos que afirmen que el amor es indestructible, lo cierto es que hasta la relación más sólida puede sufrir el desgaste de la rutina y el estancamiento, llenando de dudas a la pareja ante la pérdida de encanto que vivieron al comienzo de su relación.

Entonces los antes amorosos amantes ya no se besan, acaban desconociendo los deseos más íntimos de su pareja y ni se molestan en saberlos al igual que tampoco piden gratificar los propios. Las fantasías se acaban y el repertorio de intercambios verbales en el terreno erótico casi desaparece.

La primera razón de existir de una pareja es su íntima satisfacción y si ésta se acaba, todo lo demás es formal. Cuando los miembros de la pareja gozan de dinamismo personal, se puede decir que aunque las circunstancias repetitivas de su vida induzcan a la rutina es posible que mediante una buena comunicación sea más fácil introducir unas variables que hagan la convivencia menos pesada. Si uno de los dos carece de ese dinamismo, se convertirá en un peso para quien intente tirar de la otra persona proporcionando nuevas iniciativas poco probable de ser aceptadas. Si ninguno de los dos lo posee, la convivencia se puede convertir en un acuerdo tácito de vivir aburridos el resto de sus vidas.

Pero en estos casos puede ocurrir que alguno o los dos, busquen fuera la novedad y estímulos que les devuelvan sus ilusiones e iniciativas. Pero… ¿cómo podemos combatirla?

• Dejar que las sorpresas tengan un papel en la vida diaria, por pequeñas que sean
• Cultivar nuevas aficiones.
• Visitar lugares diferentes.
• Que cada cual redescubra en su interior cualidades que posiblemente aún no se han manifestado.

En definitiva cabe destacar que el amor perdido se puede recuperar siempre que las dos partes se esfuercen en ello.