Personas que te llenan de energía negativa


El pesimismo y el optimismo son una actitud personal ante la vida, propia de cada uno. Sin embargo, también es una realidad que el entorno influye de una forma directa sobre el propio bienestar. Existen personas que sin un motivo aparente, te llenan de energía negativa, te hacen sentir peor. Son aquellas que te contagian de su propio pesimismo en una conversación. Todos tenemos momentos buenos y malos, sin embargo, existen personas que han adoptado el pesimismo y la queja como una posición existencial que no abandonan en ningún momento. Uno de los consejos más adecuados para alguien que está pasando un mal momento es que se rodee de gente positiva. Algo que muestra que las emociones también se crean por contagio.
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El pesimismo y el amor


El pesimismo continuado es un claro indicador de depresión progresiva. Representa un estado mental que es perjudicial en la perspectiva, y también tiene mucho que ver con los resultados futuros. No puedes estar todo el día pensando que nadie te quiere o que nunca vas a encontrar pareja eso no es nada bueno. El pesimismo es generalmente conocido como la actitud que hace que un individuo comience a pensar que no es lo suficientemente competente para controlar una situación y que, posteriormente hacer “caer” en una actitud pasiva.

En pocas palabras, la persona se da por vencida fácilmente teniendo en cuenta que todo lo que está haciendo será inútil. Este problema, también puede ser un mecanismo de defensa para reducir el efecto de los eventos traumáticos o perturbadores. Hay quienes piensan negativamente de modo que si el resultado de un evento es malo, pueden consolarse diciendo que ya lo sabían.

Pero en el amor, a veces todo es tan confuso que nunca se sabe. Si todo sale como se espera, entonces se asume que los esfuerzos que se han invertido han sido fructíferos. El mayor inconveniente de ser pesimista es que una persona toma una actitud pasiva y sólo permite a los acontecimientos que ocurran a su alrededor, sin tratar de controlarlos o darles la vuelta para convertirlos en algo positivo.

Los esfuerzos que se realizan no son suficientes y están respaldados por la anticipación del fracaso. El pesimismo puede ser tratado. Una persona así debe forzarse a sí mismo para pensar en un tono más positivo que impulsará mucho mejor sus acciones y por lo tanto tendrá más posibilidades de obtener el control.