
El miedo y el amor parecen, en apariencia, sentimientos opuestos. Sin embargo, ambos se dan la mano. Es decir, el temor surge precisamente a raíz del amor en algunas ocasiones. Así sucede cuando alguien tiene miedo de no ser correspondido, sufre ante la pérdida del ser amado, se inquieta ante la idea de que pueda sucederle algo malo… En este sentido, el amor te hace fuerte y valiente porque gracias a este sentimiento tan noble eres capaz de arriesgar y de luchar por una historia.
Sin embargo, a través del amor, el ser humano se torna profundamente vulnerable. De hecho, cuanto más se ama a una persona más temor se tiene ante la idea de poder perderle. Se trata de un temor lógico, humano y natural que no sólo se extiende a la relación de pareja sino también, a otros vínculos afectivos.


























































